Viernes Santo (y sábado de gloria) y una historia de resurrección

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Es Viernes Santo. Y como un apéndice, le sigue el sábado, al que se le llama el sábado de gloria en distintas tradiciones cristianas. No, Dios no está muerto, pero sí presente en la salvación del hombre. Como que envió a su Hijo a morir por tus pecados y los míos

Ahora, como debe ser, tenemos que ocuparnos de nuestro último tema de este mes al comentar acerca del Viernes Santo que habla de muerte, pero que no se queda ahí, sino que es la introducción a la vida, porque habría una resurrección, en el domingo que sigue y que todos celebramos en el Domingo de resurrección.

Pero el viernes santo es también sinónimo de castigo, de traición, de juicio precipitado y de muerte por crucifixión. También de abandono. Porque Jesús se siente abandonado por Dios y los discípulos abandonados por el Mesías.  El que lea los evangelios, se encontrará con hechos que desafían la imaginación porque se desatan todas las pasiones de las que son poseedores los seres humanos. Porque el fanatismo no conoce de amarres o límites. Parte de las mismas multitudes que salieron a aclamar al nazareno algunos días antes en el llamado Domingo de Ramos, ahora se vuelve contra Jesús pidiendo su ejecución.

La historia no termina ahí. Porque también está eso de la resurrección. La de Jesús que es irracional ara lo que no creen y que es un hecho de fe.

Leemos en el evangelio de Juan, capítulo 20: “Al llegar la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, los discípulos se habían reunido con las puertas cerradas por miedo a las autoridades judías. Jesús entró y, poniéndose en medio de los discípulos, los saludó diciendo: –¡Paz a ustedes!

Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y ellos se alegraron de ver al Señor.  Luego Jesús les dijo otra vez:   –¡Paz a ustedes! Como el Padre me envió a mí, así yo los envío a ustedes.

Y sopló sobre ellos, y les dijo:  –Reciban el Espíritu Santo.  A quienes ustedes perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a quienes no se los perdonen, les quedarán sin perdonar” (Juan 20: 19-23).

Quiera Dios concederte a ti también el don de la salvación mediante el sacrificio de Jesucristo. Así no solo podrás entender mejor todo esto, sino hacerlo entendible para tus familiares, amigos, compañeros de estudio o de trabajo, tus vecinos, porque esta buena noticia tiene que correr y hacer conocida por todas las personas. Eso es lo que te deseamos todos los que hacemos este programa. Que Dios te acompañe y el que Domingo de Resurrección sea en tu vida algo extraordinario porque también la luz del evangelio ha alumbrado en tu propia vida. Que así sea.

(Guillermo Serrano, Viernes Santo, 30 de Marzo, 2018).