22 de mayo del 2026
Romanos 12:1-2
INTERNET EN CASA
“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”. Romanos 12:2
La tecnología no es enemiga. Pero cuando se usa sin criterio, puede convertirse en una puerta abierta a grandes conflictos. En el área de la sexualidad, la Internet ha borrado límites que antes estaban más claros. Hoy es fácil confundir sexo, sexualidad y vida íntima, y aún más difícil discernir lo que edifica de lo que destruye. No se trata solo de prohibir dispositivos, sino de formar criterio. Sin renovación interior, cualquier filtro externo será insuficiente. El verdadero campo de batalla está en el entendimiento. El apóstol Pablo nos llama a no conformarnos a este siglo. Eso implica no aceptar como normal todo lo que la cultura presenta como inevitable. La transformación comienza en la mente, en la manera de pensar, en los valores que abrazamos. En casa necesitamos conversaciones honestas, orientación clara y límites saludables. Pero, sobre todo, necesitamos corazones renovados por Dios. Porque una mente transformada aprende a discernir lo que agrada al Señor aun cuando nadie está mirando. La Internet puede ser herramienta de aprendizaje o instrumento de destrucción. La diferencia no está en la pantalla, sino en el corazón que la usa. Busquemos en Dios dirección. Renovemos nuestro entendimiento. Y enseñemos a nuestros hijos no solo a navegar en la red… sino a vivir con pureza en medio de ella. Amén.
Dios y Padre, Tú creaste el sexo con propósitos definidos. Oriéntanos para que haya equilibrio, legítimo y compromiso en nuestra vida sexual. Te lo pedimos en el nombre de Jesucristo.
En el ámbito espiritual, la familia contemporánea enfrenta sus crisis apoyándose muchas veces en referencias confusas, superficiales e incluso distorsionadas. En lugar de reflexionar con profundidad, con frecuencia se deja arrastrar por el ritmo acelerado de la cultura, adoptando modelos que prometen plenitud inmediata pero que no sostienen en el tiempo. Y no faltan quienes comercializan fórmulas religiosas atractivas, ofreciendo respuestas rápidas a problemas complejos. Mientras tanto, la familia sigue necesitando lo esencial: cariño, presencia, protección, dirección y descanso. La familia —como diseño y propósito de Dios— no ha desaparecido ni desaparecerá. Su fundamento no descansa en teorías humanas, sino en el carácter inmutable del Señor. Dios sigue siendo el mismo, y toda familia que lo busque con sinceridad encontrará orientación, consuelo y esperanza en su voz.
Augusto Pinheiro
Augusto Pinheiro es un teólogo y escritor brasileño.