mircoles 12 de diciembre del 2018

La familia de Jesús.

En la Biblia aprendemos acerca de muchas personas que fueron parte de la familia extendida de Jesús. Algunas se mencionan en el árbol genealógico de Jesús (ver Mateo 1, Lucas 3) y muchas otras son parientes esparcidas dentro del pueblo de Israel, descendientes de Abraham.

Al leer el Antiguo Testamento, no puedo dejar de notar cuán frágiles e imperfectos eran muchos de estos miembros de la familia: José, un adolescente inmaduro y arrogante; Rahab, una ex prostituta; Gedeón, un cobarde; Jonás, un mensajero fugitivo; y María, una joven judía de un pequeño pueblo. Sin embargo, estas son figuras importantes en la gran narrativa de la redención del mundo por parte de Dios.
Dios a menudo comienza con cosas pequeñas y personas inadecuadas. Y si Dios puede usarlos de maneras tan maravillosas, también puede usarnos aun siendo tan poco confiables y tan imprudentes como somos. Esto significa que no podemos poner límites a lo que Dios puede hacer con cosas pequeñas, y con personas poco creíbles o incluso con circunstancias sin esperanza. Esa es la maravilla del nacimiento de Cristo, que celebramos en Navidad.
Este mes, en la temporada de Adviento, mientras miramos hacia adelante para celebrar el nacimiento de Cristo, conozcamos a algunos de los antepasados y familiares de Jesús en la antigua familia de fe, todos los cuales son nuestros antepasados espirituales.

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Números 14:1-10
JOSUÉ-CONFIDENTE
“… nosotros tenemos de nuestra parte al Señor. ¡No tengan miedo!”Números 14:9

Después de una larga caminata por el desierto, los israelitas tuvieron a la vista la tierra prometida. Doce espías fueron elegidos para explorar la tierra. Regresaron describiendo una tierra de pastos verdes y tierra y productos ricos. Pero diez de ellos dijeron que la conquista de la tierra sería imposible, ya que también habían visto gigantes y ciudades fortificadas.La gente gimió. Pero dos de los espías, Caleb y Josué, les recordaron que Dios les había prometido esa tierra, por lo que Dios se la daría suya si confiaban en él. Pero la gente no escuchó. Entonces Dios decidió que, debido a sus quejas, otra generación heredaría la tierra. Cuarenta años después, Dios ayudó a Israel a reclamar la tierra bajo su nuevo líder, Josué. Josué, cuyo nombre significa “Dios salva”, creció para experimentar de muchas maneras el poder salvador de Dios para con su pueblo.A veces tememos el futuro. Las personas y las circunstancias parecen gigantes y los problemas parecen imposibles de resolver. Pero tenemos una opción. Podemos tener miedo, o podemos confiar en que Dios caminará con nosotros. Podemos hacer eso porque pertenecemos a otro cuyo nombre significa “Dios salva” -Jesús. Le dieron ese nombre porque él “salvaría a su pueblo de sus pecados”. ¿Confías en aquel que salva?

Jesús, cuando enfrentamos enormes problemas y oponentes que atemorizan, ayúdanos a llamarte, pues tú eres el único que salva. Amén.

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