lunes 18 de febrero del 2019

La familia de Jesús.

En la Biblia aprendemos acerca de muchas personas que fueron parte de la familia extendida de Jesús. Algunas se mencionan en el árbol genealógico de Jesús (ver Mateo 1, Lucas 3) y muchas otras son parientes esparcidas dentro del pueblo de Israel, descendientes de Abraham.

Al leer el Antiguo Testamento, no puedo dejar de notar cuán frágiles e imperfectos eran muchos de estos miembros de la familia: José, un adolescente inmaduro y arrogante; Rahab, una ex prostituta; Gedeón, un cobarde; Jonás, un mensajero fugitivo; y María, una joven judía de un pequeño pueblo. Sin embargo, estas son figuras importantes en la gran narrativa de la redención del mundo por parte de Dios.
Dios a menudo comienza con cosas pequeñas y personas inadecuadas. Y si Dios puede usarlos de maneras tan maravillosas, también puede usarnos aun siendo tan poco confiables y tan imprudentes como somos. Esto significa que no podemos poner límites a lo que Dios puede hacer con cosas pequeñas, y con personas poco creíbles o incluso con circunstancias sin esperanza. Esa es la maravilla del nacimiento de Cristo, que celebramos en Navidad.
Este mes, en la temporada de Adviento, mientras miramos hacia adelante para celebrar el nacimiento de Cristo, conozcamos a algunos de los antepasados y familiares de Jesús en la antigua familia de fe, todos los cuales son nuestros antepasados espirituales.

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