lunes 19 de febrero del 2018

Hernandes Dias Lopes está casado con Udemilta y viven en Sao Paulo Brasil en compañía de sus dos hijos. El pastor Hernandes Viaja alrededor del mundo para predicar y enseñar la Biblia.

 

Experimentando el cuidado de Dios

Tengo el placer de presentar a nuestros lectores el CADA DÍA para el mes de febrero. Trataremos un asunto muy alentador. En nuestra jornada por la vida podemos experimentar el cuidado de Dios. Él está a nuestro lado como una sombra a nuestra derecha. Él nos guía con su consejo, afirma nuestros pasos sobre las rocas, pone un canto de victoria en nuestros labios y nos sostiene con su poder.
Mi expectativa es que los textos que siguen sean un bálsamo para tu corazón, una fuente de inspiración para tu alma y que incluso en las circunstancias más difíciles de tu vida, sepas que Dios vela por ti. Él nunca te abandonará. En él puedes confiar.
Lee cada texto en oración y pídele al Espíritu Santo que puedas aplicar estas verdades divinas a tu corazón, para que tú y tu familia experimenten las alegrías indescriptibles de la protección divina. ¡Estoy seguro de que en los brazos eternos encontrarás el descanso y el confort, la alegría y la paz, la restauración y el entusiasmo para vivir!

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Hechos 13:44-52
LA ALEGRÍA DEL ESPÍRITO SANTO
“Pero los creyentes estaban llenos de alegría y del Espíritu Santo.”
Hechos 13:52

El primer viaje misionero de Pablo y Bernabé se caracterizó por muchas aventuras. Pablo se enfermó en este viaje (Gálatas 4,13-15). Juan Marcos los abandonó en Perge de la región de Panfilia (Hechos 13:13). Pablo fue apedreado en Listra y arrastrado de la ciudad como muerto (Hechos 14:19). No obstante la brutal persecución, muchos acudieron a escuchar la palabra y ver los milagros de Pablo. En Antioquía de Pisidia, al ver el rechazo de los judíos, Pablo decidió centrar sus esfuerzos misioneros entre los gentiles.
Ante este hecho, los judíos instigaron a las mujeres piadosas y distinguidas, ya líderes de la ciudad, a intensificar la persecución contra Pablo y Bernabé. Esta persecución culminó con la expulsión de los misioneros de ese territorio. Pablo y Bernabé no se dieron por vencidos, sacudieron el polvo de sus pies y se fueron a Iconio. Los discípulos, sin embargo, rebosaban de alegría y del Espíritu Santo.
Aun bajo presión brutal, aquellos nuevos convertidos en Antioquía de Pisidia estaban tan llenos de alegría, que no cabía en su pecho. Estaban completos y rebosando del Espíritu Santo, la misma fuente de su alegría, alegría que es el fruto del Espíritu Santo. ¿Y usted, lector, rebosa de alegría? ¿Usted está lleno del Espíritu Santo?

Dios, que mi vida refleje la fe y la certidumbre que tú estás en control de todas las cosas, incluyendo el don de la salvación. Gracias por Jesucristo, el Salvador del mundo.

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