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Scott De Vries

mircoles, 22 de enero de 2020
Malaquías 3:2; Marcos 1:1-8
¿NECESITAS LIMPIARTE?
“¿Quién podrá entonces permanecer en pie? Pues llegará como un fuego, para purificarnos…”
Malaquías 3:2

Limpiar es una buena cosa, refinar también es algo bueno. En ambos casos, el resultado es bueno, pero el proceso puede ser incómodo e incluso doloroso. Malaquías reconoce que su mensaje necesita preparar a las personas para un refinamiento espiritual. Si bien las personas se rinden a Dios de boca solamente, sus acciones no demuestran que realmente lo amen.
Juan el Bautista se enfrentó a un desafío similar justo antes de que Jesús viniera. Su mensaje fue bienvenido por personas que sabían que estaban sucias y deseaban desesperadamente ser limpiadas. Para ellos, el proceso valió la pena. Pero para aquellos que no se sentían sucios era difícil someterse al mensaje incómodo de Juan. El bautismo que él ofrecía, simbolizaba una limpieza espiritual, y no todos pensaban que la necesitaban.
Juan el Bautista prometió que Jesús vendría con un bautismo del Espíritu Santo. Esto combina las imágenes del mensaje de Malaquías con el trabajo del Espíritu Santo. Una vida comprometida a Jesucristo es una vida sometida a la obra de purificación y refinación del Espíritu de Dios. De nuevo, el proceso es aterrador; requiere pérdida. Pero lo que se encuentra vale mucho más que lo que se pierde: nueva vida, libertad, valor, gozo, paz, amor y mucho más.
¿Estás dispuesto a someterte a Dios?

Querido Jesús, límpianos con tu Espíritu. Refínanos. Quita nuestro pecado y vergüenza y llénanos de belleza e integridad. Ayúdanos a someternos a ti. Amén.