No queremos decepcionar a nadie, pero el llamado mundo virtual no existe. Por lo menos no podemos apreciarlo con nuestros sentidos físicos. Se trata solo de una invención del mundo de las computadoras. El ser humano, prácticamente a lo largo de toda su existencia, ha estado interesado en mundos ilusorios o paralelos. En el siglo XX, el camarógrafo Morton Heilig creó el Sensorama1​ en 1962, una máquina que permitía, según su autor, vivir “experiencias teatrales”. Estas experiencias estaban diseñadas para estimular todos los sentidos del público, creando, por lo tanto, una de las primeras experiencias en realidad virtual.

No obstante, siguiendo con la definición actual del término, vinculado a la informática, el primer dispositivo de realidad virtual fue el llamado Espada de Damocles, un casco de realidad aumentada creado por Ivan Sutherland en 1968.

El primer entorno 3D online, que introdujo el concepto de “jugador online”, fue el juego Maze War,2​ desarrollado en 1973 y 1974. Se jugaba a través de ARPANET, el precursos de internet financiado y gestionado por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Se trataba de un juego de disparos en primera persona que sentaría las bases de un género que, años más tarde, popularizarían Wolfenstein 3D y DOOM.

Los primeros mundos virtuales fueron comunidades de chat, con entornos gráficos muy sencillos. Estos chats evolucionaron hasta los entornos conocidos como MUDs3​ en 1978 con MUD1. Un MUD es un programa de ordenador sin gráficos, accesible por Telnet, en el cual los usuarios pueden introducirse y explorar. En un MUD, cada usuario toma control de un personaje, encarnación, carácter, etc., computerizado. Se puede caminar alrededor, chatear con otros personajes, explorar y crear salas de conversación, descripciones e ítems. Estos entornos evolucionarían, con el tiempo, hacia los MMORPG.