20 de enero del 2024
Génesis 28:15-17
LA PAZ DE DIOS
“Yo estoy contigo, voy a cuidarte por donde quiera que vayas, y te haré volver a esta tierra”. Génesis 28:15
Vivimos en un tiempo de mucha inseguridad. Hay colonias y ciudades clasificadas como de alta peligrosidad. La delincuencia cada día expande su territorio y la violencia contra las mujeres se ha incrementado. Los noticieros relatan homicidios, robos y secuestros, y ante esta inseguridad, los gobiernos mismos se ven rebasados para ofrecer tranquilidad a la población y enviar el mensaje de que la paz es posible. Pero es alentador que Dios nos diga que está con cada uno de nosotros, que nos cuidará donde quiera que viajemos y que nos hará retornar con seguridad a nuestros hogares. Eso nos da una alta sensación de seguridad. Cada día, nos levantaremos y realizaremos las actividades que tenemos en el trabajo, la escuela o el hogar. En estos tiempos, buscar la seguridad que ofrece nuestro Señor Jesucristo es muy necesario. Antes de despedirse de sus discípulos él les dejó una noticia alentadora: “Les dejo la paz. Les doy mi paz” (Juan 14:27). No ofreció guardaespaldas, policías más equipados, o armas para la autodefensa. Se trata de una paz que sobrepasa el entendimiento, pero que llena de armonía la vida misma. La oración constante, en forma individual o colectiva, desde los hogares o los templos es necesaria. La sensación de que juntos y en armonía buscamos y lograremos la paz, es lo que tenemos que transmitir.
Señor Jesucristo, danos de tu paz para vivir confiadamente en un mundo donde prevalece la inseguridad. Amén.
La Biblia comienza con el relato de la creación, y, de igual modo, el Credo de los Apóstoles inicia con la afirmación: “Creo en Dios Padre Todopoderoso”. Dios mismo dijo de su obra que “Todo lo que había hecho era bueno en gran manera”. Aunque muchas veces tendemos a menospreciar esta creación, ésa no es la enseñanza bíblica en ningún momento. Sin embargo, sí tenemos que reconocer que vivimos en un mundo bajo los efectos del pecado. Y aun así, nuestra vida cotidiana debe estar marcada por el reconocimiento de que esas actividades también le importan a Dios. Aun si la tierra no responde a nuestros esfuerzos como era originalmente el diseño divino, nosotros estamos llamados a reflejar nuestra preocupación por darle la gloria a Dios en donde quiera que nos desenvolvamos. El devocional de este mes busca mostrarnos la forma en que los primeros pobladores de nuestro planeta lidiaron con esas dificultades, y aun así, encontraron maneras de relacionar sus actividades diarias con su servicio a Dios. Por eso, esperamos que al final usted pueda decir: ¡Qué hermoso es vivir en este mundo que Dios ha creado aun con todas sus dificultades!
Samuel Olán Pérez
Ha sido anciano en la iglesia presbiteriana en Tabasco. Está casado y tiene tres hijos. Es biólogo y muy comprometido con las causas ambientales.