Génesis 26:1-10
RECONOCIMIENTO DE DIOS
“Porque Abraham me obedeció y cumplió mis órdenes, mis mandamientos, mis leyes y mis enseñanzas”.
Génesis 26:5
Nacer en cualquier parte del mundo es ajustarse a las costumbres del lugar, cumplir las reglas del hogar, de la escuela y del trabajo. Todas estas formas dan orden y sentido a la vida. Imprimen seguridad y confianza y hacen que las tareas sean más productivas. Pero siempre ha habido también quienes han buscado erradicar las normas, y, en nombre de la libertad y la comodidad, han intentado vivir sin ley.
La Escritura no promueve un estilo de vida de este tipo, ni siquiera para los creyentes del nuevo pacto. El conflicto con la ley que encontramos en las cartas paulinas, no es con la ley en sí, que es justa, santa y buena, sino con quienes creían que podían justificarse a través de ella. Al escuchar el testimonio de Dios acerca de Abraham nos damos cuenta cuánto él valora la obediencia dentro de nuestra vida en la gracia. Dios dice que el patriarca no sólo obedeció, sino que además cumplió sus órdenes, incluyendo sus mandamientos y sus enseñanzas.
¿Se ha preguntado cuál sería la evaluación de Dios si ahora mismo le pusiera en la balanza? ¿Se alegraría Dios de mencionar su nombre o se entristecería al notar su incumplimiento? Por supuesto que nuestra obediencia a Dios no nos genera puntos para ganar la salvación, pero muestra cuán dispuestos estamos para avanzar en nuestra santificación. Así qué, ¡ánimo, que la carrera aún no termina!
Dios mío, gracias porque tú estás conmigo en cada momento y tengo la fe de que siempre tendré una calificación apropiada para corregir mi vida. Por Jesucristo, Amén.