Génesis 25:7-10
PREVIENDO EL FUTURO
“Este terreno era el que Abraham había comprado a los hititas. Allí fue sepultado Abraham junto a su esposa Sara”.
Génesis 25:10
¿Ha pensado usted alguna vez dónde van a descansar sus restos después de partir de este mundo? Vivimos en un mundo tan agitado y en el que siempre andamos de prisa que no nos damos tiempo para pensar en algo así. Pero en este torbellino de actividades se tiene que hacer una pausa para pensar en dónde reposará nuestro cuerpo, y el de nuestra familia cercana. No sé cómo sea donde usted radica, pero los lotes en los cementerios públicos se han ido agotando y los precios en los panteones privados se han incrementado.
Algo acerca de ser previsores podemos aprender de Abraham, el patriarca bíblico. La Biblia dice que él había comprado un terreno para sepultar a su esposa Sara, terreno que sirvió también para su sepultura. De acuerdo a un relato anterior se nos dice que él pagó 400 piezas de plata, “contante y sonante”, por el terreno que tenía una cueva y árboles (Génesis 23:16). El terreno pasó a ser propiedad de Abraham.
Así como Abraham, tenemos que ser conscientes de que algún día habremos de morir y debemos prever para no dejar una carga a la familia. Si ya es adulto, ¿ha pensado en comprar un terreno, un lote que esté a su nombre, que evite contratiempos en momentos tan difíciles? Dios, en su infinita misericordia, nos brinda la oportunidad de pensar y actuar para asegurar la tranquilidad de los deudos.
Señor Jesucristo, guía mis pensamientos y mis acciones para que pueda prever donde habrá de quedar mi cuerpo, sabiendo que mi alma estará contigo. Amén.