07 de marzo del 2020
La ley olvidada
“Yo soy el Señor tu Dios, que te sacó de Egipto, donde eras esclavo.” Éxodo 20:2
Israel consiguió su libertad, Dios dirigió a Moisés y Aarón en ello. Pasaron varios hechos trascendentales en este pueblo donde se manifestó la presencia divina en todo. Algo importante que ocurrió es cuando Dios le entregó las tablas de la ley -los 10 Mandamientos- esas leyes primarias que incluyen vivir una vida en armonía con nuestros semejantes. Si bien es cierto que en Israel había diferencias entre la moral y las costumbres entre cada tribu y clan con los que se conformaban como pueblo, la visión de Dios fue ayudarles a convivir con justicia, equidad, armonía y solidaridad. Es así como vemos que una parte del decálogo se enfoca en la relación con Dios. La otra en propiciar una buena relación entre los seres humanos, teniendo el cuidado debido ya que todavía se tolera el sistema económico esclavista. Sin embargo, el espíritu principal de dicha legislatura no es validar la explotación entre seres humanos, más bien nos continúa desafiando no solamente en lo relativo a la fe, sino también en cuanto a no dar una interpretación inadecuada para subyugar o ejercer poder de unos sobre otros. Hay mandamientos muy explícitos en cuanto a favorecer un sentido de comunidad como pueblo de Dios, evitando levantar barreras interraciales, tanto así que no nos deja olvidar que somos miembros de la familia humana.
Oración: Dios de las etnias, danos un sentido de fraternidad, armonía y cuidado como pueblo tuyo, para hacer a un lado todo vicio que nos separe. Amén.