Entre los grupos vulnerables
“No maltrates ni oprimas al extranjero, porque ustedes también fueron extranjeros en Egipto.” Éxodo 22:20
Cuando el pueblo de Israel encontró su liberación, entró en esa etapa que todo ser humano pasa: ¿qué hacer con esa libertad? Por ello se inició toda una legislación que involucraba el reconocer primeramente que fue la mano de Dios que les sacó de Egipto. Después de haber sido tratados tan inhumanamente, donde hubo una clara división entre explotadores y explotados, entre una etnia que oprimía y una vulnerable… era preciso recordar, tener memoria histórica, para no correr el riesgo de caer en los mismos errores del pasado inmediato. Por ello era justo y necesario a la vez poder contemplar en la ley a los grupos considerados vulnerables, para ser tratados como a iguales, ya que allí está el corazón de Dios presto a defenderlos de cualquier forma. Ese Creador amoroso y tierno no puede tolerar ningún tipo de segregación o apartheid en su mundo. Al tener claro esto, el pueblo de Dios, como parte de su relación de pacto con Dios, estaba llamado a ser un ejemplo de vida en fraternidad donde no deberían existir barreras –o muros– de ningún tipo. Los creyentes en Jesucristo tampoco son exentados de tratar a otros con justicia, igualdad, amabilidad y solidaridad, más aún a quienes vemos en necesidad y contribuir así a ir borrando las ideas racistas de nuestras mentes y entorno social.
Oración: Señor, te pedimos perdón por creernos superiores en algún momento, ayúdanos a ver a cada ser humano con tus benditos ojos. Amén.