16 de enero del 2019
Lucas 2:41-52
QUIEN AMA, EDUCA
“Jesús les contestó: ¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que tengo que estar en la casa de mi Padre?” Lucas 2:49
Dios envió a su Hijo al mundo como un ser humano de carne y hueso para identificarse con la humanidad. Escogió un matrimonio trabajador, un hogar humilde en un pueblo a orillas de Palestina para acoger al niño Jesús. Lo criaron con valores de las escrituras hebreas. En la sinagoga. Una buena formación. Una base para su misión. ¿Los hogares de hoy enseñan valores?Seguramente Jesús anhelaba cumplir doce años para poder conocer el Templo en Jerusalén. Encantamiento. Emoción. Destino. Discrepancia con sus padres. “Lo encontraron en el templo, sentado entre los maestros de la ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas.” Listo para escuchar, para aprender. Hacía y respondía preguntas de los maestros. “Y todos los que lo oían se admiraban de su inteligencia y de sus respuestas.”¿Y sus padres? Preocupados. Allí, al verlo, le preguntaron: “¿por qué nos has hecho esto?” El adolescente amable y respetuoso respondió con las preguntas del versículo anterior. ¿Fue intuición o conciencia de su llamada, de su misión, de su fuerte unión con el Padre? El desafío de los padres y maestros hoy es educar a los niños de manera que crezcan en sabiduría, estatura y gracia delante de Dios y de la humanidad y que sean felices de estar en la casa de Dios aprendiendo valores cristianos.
Una base para la misión de los creyentes es la casa, el hogar. ¿Los hogares de hoy enseñan valores? Pidamos para nuestros hogares formen y enseñen valores verdaderos.