15 de enero del 2019
Jeremías 18:1-17
INVITACIONES Y OPORTUNIDADES
“¿Acaso no puedo hacer yo con ustedes, israelitas, lo mismo que este alfarero hace con el barro?”Jeremías 18:6
Dios habla y enseña a través de preguntas y también parábolas vivas. Jeremías fue a la alfarería. “Cuando el objeto que estaba haciendo le salía mal, volvía a hacer otro con el mismo barro, hasta que quedaba como él quería.” De este hecho surge la pregunta del versículo. Nosotros somos vasos de barro quebrados. Pecadores imperfectos. Pero Dios, el gran y soberano alfarero, puede hacer de nosotros un vaso nuevo. Si lo desea. Pero no es automático.El texto muestra que esa obra amorosa y creativa de Dios depende de la respuesta humana de convertirse de la maldad. “Dejen ya el mal camino; mejoren su conducta y sus obras.” Después viene una lamentable constatación que entristeció al profeta: “Preferimos vivir como a nosotros nos gusta y seguir tercamente las malas inclinaciones de nuestro corazón.” Dios no nos fuerza. Dios invita. Dios da oportunidades. Siempre existe la posibilidad del arrepentimiento humano. Los propósitos divinos permiten que la respuesta humana sea determinante para su futuro. Cosechamos lo que sembramos. Una actitud agradable a la voluntad divina abre una nueva perspectiva para el futuro. Tomar una decisión de cambiar su vida y humildemente aceptar la acción transformadora del alfarero divino resulta en vasos nuevos, nuevos comienzos, nueva esperanza.
Nosotros somos vasos de barro quebrados. Pecadores imperfectos. Pero Dios, el gran y soberano alfarero, puede hacer de nosotros un vaso nuevo. Si lo desea. Oremos para que sea así.