Génesis 2:1-7
FORMADOS POR LAS MANOS DEL CREADOR
“Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”. Génesis 2:7
¡Qué manera tan sencilla y, al mismo tiempo, tan profunda de hablar del origen de la vida! La Biblia no presenta el nacimiento del ser humano como un misterio imposible de explicar ni como una serie de acontecimientos al azar. Nos lleva hasta el Creador y nos dice que el hombre fue formado por Dios y recibió de Él el aliento de vida.
Han pasado miles de años desde que se escribieron estas palabras. La ciencia ha avanzado de una manera extraordinaria. Hemos aprendido muchísimo acerca del universo, del ADN y del funcionamiento de las células. Y, sin embargo, quienes confesamos la fe cristiana no encontramos razones para admirar menos este relato. Al contrario. Cuanto más descubrimos sobre la complejidad de la vida, más nos maravillamos de la sencillez y la profundidad con que Dios describe nuestros orígenes.
Sin embargo, hay todavía mucha gente que se obstina en creer que somos simplemente “barro con suerte”. Estamos aquí simplemente porque las circunstancias coincidieron. No hubo un propósito. No hubo nadie que nos quisiera aquí. ¿Pero si Génesis tiene razón? ¿Y si usted no está aquí por casualidad, sino porque alguien quiso que existiera? Qué maravilloso es saber que no provenimos de un Creador distante, sino de alguien que se involucra en nuestra vida y nuestro destino. Somos seres formados por un Creador que nos llama a vivir para él.
Señor y Dios, gracias por formarme y darme el aliento de vida. Ayúdame a valorar mi vida y la de los demás como obras de tus manos. En Jesús, amén.