25 de octubre del 2026
Juan 10:11-18
EL BUEN PASTOR TIENE OTRAS OVEJAS
“También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquellas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor”. Juan 10:16
Hay personas que llevan años esperando un anuncio importante: que fueron aceptadas, que hay un lugar para ellas, que finalmente pertenecen. Puede ser la respuesta a una solicitud de residencia, la admisión a una universidad o la oportunidad de formar parte de un equipo. ¡Qué hermoso es escuchar: “Hay lugar para ti”! El anuncio que Jesús hace debería resonar en cada rincón del planeta: “También tengo otras ovejas que no son de este redil”. Jesús estaba pensando en quienes estaban fuera del pueblo de Israel. Personas de otras naciones, lenguas y culturas que también escucharían su voz y serían incorporadas a su rebaño. Y lo más hermoso es la determinación con que lo dice: “aquellas también debo traer”. No habría un plan diferente para ellas, ni un pastor distinto. Habría “un rebaño, y un pastor”. El mismo Buen Pastor que daría su vida por las ovejas las buscaría y las reuniría alrededor de sí. Nosotros somos parte del cumplimiento de aquellas palabras. Un día estuvimos lejos, pero la voz del Pastor también llegó hasta nosotros. Y no llegamos porque tuviéramos algún derecho especial. Ninguna oveja puede presumir de haber ganado su lugar en el rebaño. Estamos aquí porque el Buen Pastor dio su vida por nosotros. Hay lugar en el rebaño, no porque nosotros hayamos abierto la puerta, sino porque el Buen Pastor dio su vida para reunirnos.
Bendito seas, Señor y Dios, por habernos buscado y traído al lugar que nos has preparado en tu reino. Sigue hablándonos y pastoreando. En Cristo Jesús, Amén.
Basta mirar alrededor para descubrir cuánto nos parecemos y, al mismo tiempo, cuántas cosas nos separan. Compartimos las mismas necesidades, alegrías y temores, pero hablamos diferentes idiomas, pertenecemos a distintas culturas y hemos aprendido a identificarnos por nuestra nacionalidad, color de piel, condición social y muchas otras diferencias. Algunas enriquecen nuestra convivencia; otras las hemos convertido en muros que alimentan el prejuicio, la discriminación y hasta la violencia. ¿Era este el propósito de Dios para la humanidad? Durante este mes recorreremos la Biblia buscando una respuesta. Comenzaremos en Génesis, donde descubriremos que todos llevamos la imagen del mismo Creador, y seguiremos la historia de una humanidad que el pecado dividió, pero que Dios nunca dejó de amar. Veremos su promesa de bendecir a todas las familias de la tierra, encontraremos extranjeros recibiendo su gracia y acompañaremos a Jesús mientras cruza las barreras que separaban a las personas. Finalmente llegaremos hasta aquella extraordinaria visión de Apocalipsis: una multitud “de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas” reunida delante del Cordero. De un solo origen venimos, el pecado nos dispersó, la gracia nos alcanzó y Cristo nos está reuniendo.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.