Isaías 43:1-13
LLAMADO A TESTIFICAR
“Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí”. Isaías 43:10
¿Alguna vez ha tenido que presentarse como testigo en un caso legal? No se trata simplemente de contar una historia cualquiera. Antes de declarar, los abogados suelen sentarse con el testigo y repasar cuidadosamente lo que recuerda. Le piden que piense bien en los hechos, en el orden en que ocurrieron, en los detalles que pudo haber visto u oído. Ser testigo, en realidad, no es algo complicado. No se le pide al testigo que invente nada, ni que explique todo lo sucedido. Solo tiene que hacer una cosa: decir con fidelidad lo que vio y lo que escuchó.
Algo parecido ocurre en la vida cristiana. Dios mismo dice a su pueblo en Isaías: “Vosotros sois mis testigos”. El creyente no está llamado a inventar un mensaje nuevo ni a defender a Dios con ideas propias. Su tarea es más sencilla y más profunda: dar testimonio de quién es Dios y de lo que Él ha hecho.
Cuando pensamos en esa tarea, puede parecer enorme. Hablar del Señor del universo, de su gracia y de su salvación, suena como una responsabilidad demasiado grande. Y surge la pregunta: ¿realmente tenemos lo necesario para ser ese tipo de testigos? La buena noticia es que Dios no llama a sus testigos para dejarlos solos. Él mismo se da a conocer, abre los corazones y sostiene a su pueblo. Y hoy, también nosotros somos llamados a participar en ese testimonio.
Jesús, queremos abrir nuestros corazones a tu llamado. Llénanos de tu Espíritu y enséñanos cómo podemos crecer como testigos tuyos. Amén.