27 de julio del 2026
Apocalipsis 20:11-15
EL FIN DEL ENEMIGO
“Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre”. Apocalipsis 20:10
Nos alegra, sin duda, la derrota final del enemigo. Llegará el día en que no habrá más tentación que resistir, ni más engaño que desenmascarar, ni más mal que lamentar. El enemigo que por tanto tiempo ha seducido, acusado y confundido será silenciado para siempre. No podrá volver a engañar, ni a tentar ni a destruir. Y qué descanso saber que hay un lugar del cual no podrá salir, donde enfrentará las consecuencias de su maldad. Pero hay otra realidad que no nos deja celebrar sin sentir también un profundo dolor. Aún hay muchos que viven bajo su engaño. Algunos se oponen abiertamente al evangelio. Otros lo escuchan, pero lo toman como algo sin importancia. Y lo más triste es que muchos ni siquiera se dan cuenta de que están siguiendo el juego del enemigo. Y duele pensar que su destino será el mismo si permanecen en esa condición. Por eso este no es solo un mensaje de juicio, es un llamado urgente. Hay un evangelio que escuchar y una gracia que recibir. Solo hay un camino para escapar de ese final: Jesucristo. En Él no solo encontramos perdón, sino rescate. No solo evitamos la condenación, sino que recibimos una vida nueva y un destino completamente distinto. Un destino de gloria. Por eso hoy, más que preguntarnos por el fin del enemigo, debemos contestar: ¿Ha sido usted librado de su engaño, o sigue caminando bajo su influencia?
Mi buen Dios, te pido por aquellos que no han conocido la vida que tú nos das en tu Hijo. Te ruego que alumbres sus ojos para que reciban este regalo glorioso. En Cristo, oramos, amén.
La Biblia habla de una batalla que todos enfrentamos, aunque no siempre la veamos. No es contra personas, sino en lo profundo del corazón: en lo que creemos, en quién confiamos y a quién obedecemos. Algunos la ignoran; otros se enfocan tanto en el enemigo que viven con temor. Pero la Escritura nos muestra que esta es la buena batalla de la fe: una lucha real, pero con propósito, en la que Dios mismo nos llama a permanecer firmes. A lo largo de esta serie veremos cómo se libra esta batalla, cuáles son las armas que Dios ha provisto y cómo vivir con discernimiento y confianza. Porque no peleamos para obtener la victoria sino desde la victoria que Cristo ya ha asegurado. La pregunta no es si usted está en la batalla, sino: ¿cómo la está enfrentando? ¿en sus fuerzas o confiando en Aquel que ya ha vencido?
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.