28 de julio del 2026
2 Corintios 2:14-17
TRIUNFANTES EN CRISTO
“Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento”. 2 Corintios 2:14
Qué atractivo es el sabor de la victoria. En el fútbol americano, por ejemplo, los Patriotas de Nueva Inglaterra llegaron al Super Bowl de 2008 con una temporada perfecta. Invictos. Todo apuntaba a una coronación segura. Pero, de manera sorpresiva cayeron derrotados en el momento decisivo. Así son las victorias humanas: inciertas y frágiles. Pero con los cristianos no ocurre así. “Siempre en triunfo” —dice Pablo— es su recorrido. No significa que todo sale como esperamos. Significa que nuestra historia está unida a una victoria que no puede revertirse. Es una iglesia que no será derrotada. Una iglesia contra la cual ni las puertas del Hades prevalecerán. Pero no es por nuestra fuerza, ni por alguna heroicidad espiritual. Nuestra victoria es en Cristo. Es en unión con Él que todo cambia. Aun aquello que parece pérdida Dios lo convierte en parte de su triunfo. Por eso Pablo no dice simplemente que vencemos; dice que somos llevados en triunfo. No encabezamos la victoria. Somos conducidos por Dios en el triunfo de Cristo. Y esto nos guarda de un gran error: no convertir esta verdad en un mensaje de autoayuda. La vida cristiana incluye dolor, luchas, lágrimas. Pablo mismo lo sabía. Pero en medio de todo eso hay algo que no cambia: para Dios, somos grato olor de Cristo. Nuestra vida, aun en medio de la debilidad, manifiesta algo de su victoria.
Gracias, decimos también nosotros, oh Dios, porque tu generosidad nos alcanza. Nos permites disfrutar de un triunfo glorioso que no es nuestro y te alabamos por esto. En Cristo, amén.
La Biblia habla de una batalla que todos enfrentamos, aunque no siempre la veamos. No es contra personas, sino en lo profundo del corazón: en lo que creemos, en quién confiamos y a quién obedecemos. Algunos la ignoran; otros se enfocan tanto en el enemigo que viven con temor. Pero la Escritura nos muestra que esta es la buena batalla de la fe: una lucha real, pero con propósito, en la que Dios mismo nos llama a permanecer firmes. A lo largo de esta serie veremos cómo se libra esta batalla, cuáles son las armas que Dios ha provisto y cómo vivir con discernimiento y confianza. Porque no peleamos para obtener la victoria sino desde la victoria que Cristo ya ha asegurado. La pregunta no es si usted está en la batalla, sino: ¿cómo la está enfrentando? ¿en sus fuerzas o confiando en Aquel que ya ha vencido?
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.