Apocalipsis 12:1-12
LA VICTORIA DECISIVA
“…ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos… Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos”. Apocalipsis 12:11
“Ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos”. ¿No le parece una gran noticia? Ya no tiene lugar en el tribunal. Sus acusaciones ya no tienen validez. Es cierto, Satanás acusa día y noche y usted lo sabe mejor que nadie. Esa es su estrategia. Pero —recuerde bien esto— su caso ya fue resuelto.
El problema es que muchos no se han enterado o, peor aún, siguen creyendo sus mentiras. Aun muchos creyentes permiten que esa voz los atormente una y otra vez con la misma insistencia de siempre. Y entonces surge la pregunta: ¿cómo ocurrió esa victoria?
La Escritura nos lleva a ver algo más grande de lo que percibimos. Porque esta lucha no es solo personal. Hay un escenario mayor. “Hubo una gran batalla en el cielo…”. Jesús mismo lo afirmó: “Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo”. No está hablando de algo futuro sino de algo que ya ocurrió. La caída del acusador no está pendiente. Está ligada a la obra de Cristo: a su vida perfecta, a su muerte en la cruz y a su resurrección victoriosa. Por eso, el veredicto ya fue dado. Usted no pelea para ver si gana. Usted enfrenta al enemigo porque ya ha sido vencido. Y usted ahora se une a quienes “le han vencido por medio de la sangre del Cordero”. Y porque Cristo ha vencido, la voz del acusador ya no tiene la última palabra.
Nos alegramos, oh Señor, en ti. Con tu sangre no solo nos has redimido, sino dado la victoria sobre el enemigo. Permite que luchemos siempre con la certeza de la victoria. Amén.