25 de julio del 2026
2 Timoteo 4:1-8
PELEANDO LA BUENA BATALLA
“He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe”. 2 Timoteo 4:7
Qué hermoso sería llegar, como Pablo, al final de la vida con esa convicción. Saber que hemos peleado con honor. Que estuvimos del lado correcto. Que no hay pesar, ni cuentas pendientes. Es una buena batalla. Y eso es importante recordarlo. Porque al mirar la vida de Pablo, uno podría pensar lo contrario. Escribe estas palabras desde la cárcel, después de innumerables pruebas, persecuciones, rechazos y momentos en los que su vida estuvo en peligro. Podría haberse quejado. Podría haber dicho: “¿Y así me pagas, Señor?”. Pero no lo hace. En lugar de amargura, hay paz. En lugar de reclamo, hay satisfacción. ¿Por qué? Porque entiende que su vida no fue en vano. Y aunque su carrera está por terminar, la obra continúa. Otros seguirán. Otros tomarán el relevo. Y vale la pena preguntarnos: ¿Estamos nosotros en esa misma sintonía? ¿Estamos realmente en la batalla o solo observando desde la distancia? ¿Estamos dispuestos a involucrarnos o preferimos que otros peleen mientras nosotros miramos? Porque si la batalla es buena, no hay lugar para la indiferencia. No se trata de ser un gigante de la fe sino de estar donde Dios nos ha puesto, sirviendo, perseverando, guardando la fe. Para que un día, nosotros también podamos decir— no con orgullo, sino con gratitud: He peleado la buena batalla.
Bendito seas, nuestro Dios, por hacernos parte de tus propósitos y tus planes. Te pedimos que nos des la constancia y la firmeza para ser elementos útiles en tu obra. En Cristo, amén.
La Biblia habla de una batalla que todos enfrentamos, aunque no siempre la veamos. No es contra personas, sino en lo profundo del corazón: en lo que creemos, en quién confiamos y a quién obedecemos. Algunos la ignoran; otros se enfocan tanto en el enemigo que viven con temor. Pero la Escritura nos muestra que esta es la buena batalla de la fe: una lucha real, pero con propósito, en la que Dios mismo nos llama a permanecer firmes. A lo largo de esta serie veremos cómo se libra esta batalla, cuáles son las armas que Dios ha provisto y cómo vivir con discernimiento y confianza. Porque no peleamos para obtener la victoria sino desde la victoria que Cristo ya ha asegurado. La pregunta no es si usted está en la batalla, sino: ¿cómo la está enfrentando? ¿en sus fuerzas o confiando en Aquel que ya ha vencido?
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.