Romanos 8:28-39
SI DIOS ES POR NOSOTROS
“Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” Romanos 8:31
El apóstol Pablo ha entrado en un terreno sublime. Está contemplando los planes eternos de Dios para su pueblo. Dios no está improvisando. Nada de esto es accidental. Lo que Él comenzó en la eternidad, al elegirnos en Cristo, lo llevará a su plenitud en la glorificación. Desde el principio hasta el final, todo está bajo su control.
Y entonces Pablo se detiene y lanza una pregunta que nace del asombro: “¿Qué, pues, diremos a esto?”. Como si dijera: ¿cómo respondemos ante una verdad tan grande? Si Dios está a nuestro favor, si somos destinatarios de sus promesas, entonces ningún enemigo puede frustrar sus propósitos. Piénselo bien. Él no escatimó a su propio Hijo. Nos ha justificado. Nos ha librado de la condenación. ¿Cree usted que después de todo eso
nos va a abandonar en el camino? ¿Que se va a cansar de nosotros?
No es posible. Sí, vendrá la adversidad. El creyente no está exento de la tribulación. Habrá momentos de dolor, de lucha, incluso de pérdida. Pero hay una verdad que sostiene el corazón en medio de todo: nada nos puede separar del amor de Dios. Nada. Ni lo que enfrentamos hoy, ni lo que vendrá mañana, ni siquiera nuestra propia debilidad. Porque su amor no descansa en lo que nosotros hemos hecho, sino en lo que su Hijo ha hecho por nosotros. No depende de nuestra fidelidad sino de la eficacia de la obra de su Hijo.
Te alabamos, Señor, porque tus propósitos son firmes y eternos para tu pueblo. Gracias por darnos la seguridad que tanto necesitamos al venir la adversidad. En Cristo, amén.