Salmo 130:1-2
CLAMOR DESDE LAS PROFUNDIDADES
“De lo profundo, oh Jehová, a ti clamo”. Salmo 130:1
Hay momentos en que todo parece venirse abajo. La enfermedad nos debilita. El dolor nos oprime. El sufrimiento nos rodea. Algunas personas en quienes confiábamos se alejan. Los recursos que parecían seguros desaparecen. Las pérdidas llegan una tras otra. Entonces sentimos que estamos descendiendo cada vez más, como si cayéramos en un pozo profundo y oscuro.
Muchos conocen esa experiencia. Job la conoció. Y quizá nosotros también la hemos experimentado cuando perdemos algo valioso: la salud, la estabilidad, una relación, o incluso la esperanza. Pero el salmista nos recuerda algo muy importante. Aun cuando estemos en lo más profundo, todavía hay una dirección hacia la cual mirar. Hacia arriba, porque allí está Dios.
Desde ese lugar de angustia el peregrino levanta su voz. No se queda encerrado en su dolor. No busca primero la ayuda de los hombres. Clama al Señor. Clama al Dios que es nuestra fuente de todo bien y nuestra ayuda siempre presente en la tribulación. Y esa sigue siendo nuestra esperanza hoy. Cuando sientas que has llegado al fondo, cuando parezca que ya no hay salida y el corazón esté cargado de angustia, recuerda las palabras del salmista y hazlas tuyas también: “De lo profundo, oh Jehová, a ti clamo”. Porque incluso desde las profundidades, Dios puede oír nuestra voz.
Dios mío, escucha mi oración y ve el dolor que hay en mí. Fortalece mi fe con cada prueba y recuérdame que estás siempre a mi lado. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.