Salmo 130:3-4
¿QUIÉN QUEDARÁ DE PIE?
“JAH, si mirares a los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse? Salmo 130:3
El salmista hace una pregunta que no deja nadie indiferente: “Si miraras nuestros pecados, Señor… ¿quién podría mantenerse en pie?”. Es una pregunta honesta. Y también es una pregunta inquietante porque la realidad del pecado es imposible de negar. La Biblia lo afirma con claridad: “No hay justo, ni aun uno” (Romanos 3:10). Ninguno de nosotros está fuera de esa realidad.
El pecado está presente en el mundo, pero también está presente en el corazón humano. Y por eso es el peor de todos los males. La enfermedad puede debilitar el cuerpo. La muerte puede poner fin a nuestra vida terrenal. Pero el pecado tiene un efecto aún más profundo: nos separa de Dios. Alguien dijo una vez que el pecado siempre lleva al pecador más lejos de lo que pensaba ir, lo mantiene más tiempo del que pensaba quedarse, y le hace pagar más de lo que pensaba pagar.
Y, sin embargo, aquí mismo comienza a brillar la esperanza. Porque cuando el salmista reconoce su pecado, no se queda en la desesperación. Más adelante dirá algo extraordinario: que en Dios hay perdón. Eso significa que nuestra esperanza no está en nuestra perfección, sino en la misericordia de Dios. Si dependiera de nuestra justicia, ninguno podría mantenerse en pie. Pero por la gracia de Dios, el pecador arrepentido puede encontrar perdón, restauración y una nueva vida.
Señor, danos la fuerza para huir del pecado. Ayúdanos a vivir de una manera que te agrade y mantennos de pie por tu misericordia. En Jesucristo, amén.