21 de junio del 2026
Salmo 130:5-6
ANHELO POR LA PRESENCIA DE DIOS
“Mi alma espera a Jehová más que los centinelas a la mañana, Más que los vigilantes a la mañana”. Salmo 130:6
Hay esperas que se hacen largas. Cuando la noche parece no terminar y el cansancio comienza a sentirse, uno mira el horizonte esperando la primera señal de luz. Así describe el salmista su relación con Dios. No habla de una espera indiferente, sino de un profundo anhelo del corazón. Por eso dice: “Mi alma espera a Jehová más que los centinelas a la mañana”. Qué imagen tan vívida: la del centinela que vigila durante la noche. El guardia permanece despierto mientras otros duermen. La noche puede ser larga y silenciosa. Pero él se mantiene alerta, cumpliendo con su responsabilidad. Mientras pasan las horas oscuras, su mirada se dirige hacia el horizonte. Espera con ansias la primera luz del amanecer, el momento en que su turno termina y otro toma su lugar. El salmista dice que su alma espera al Señor aún con mayor intensidad que ese centinela espera la mañana. No espera simplemente las bendiciones de Dios. Espera al Dios de las bendiciones. Porque aun si recibiéramos todos los dones de Dios, sin su presencia nuestra alma seguiría sintiéndose vacía. El corazón humano fue creado para algo más profundo: para la comunión con Dios. Por eso el salmista no habla solo de esperar, sino de anhelar. Su alma tiene sed de Dios. ¿Anhelamos nosotros realmente la presencia del Señor? ¿Deseamos a Dios más que los dones que Él puede darnos?
Mi alma tiene sed de ti, Dios mío. Llena mi vida con tu presencia y haz que mi mayor anhelo seas siempre Tú. En Cristo Jesús, Amén.