10 de marzo del 2026
Lucas 6:6-16
ANTES DE DAR EL PASO
“En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos…” Lucas 6:12-13
A veces vivimos la vida en modo “piloto automático”. La comunión con Dios se vuelve ocasional… y, en algunos casos, casi inexistente. Y hasta pensamos: “Bueno, al final Dios hará lo que quiera”. Pero esa no es la visión bíblica. Ni siquiera Jesús caminó así. Piense en esto: ¿Puede imaginar al Hijo de Dios orando? ¿Por qué tendría que hacerlo si, en teoría, el Padre le daría todo lo que pidiera? Porque no es tan simple. La oración no es un trámite ni un ritual vacío. La oración es comunión. Es dependencia. Es reconocer que no podemos caminar en la voluntad de Dios sin la guía de Dios. Por eso Jesús, mientras la oposición contra Él aumentaba y los líderes religiosos preparaban su ataque, se retiró a orar toda la noche. Sabía que había llegado el momento de escoger a quienes continuarían su obra. Los futuros apóstoles. Los que llevarían su mensaje al mundo. Y, sin embargo, no era un grupo impresionante. No eran los más preparados. No venían de la élite religiosa. Eran hombres falibles, impulsivos, a veces inestables… exactamente como nosotros. Pero Jesús oró por ellos antes de llamarlos. Oró por ellos antes de enviarlos. Oró por ellos antes de confiarles su misión. Hoy, detén el piloto automático. Haz lo que Jesús hizo en el monte: detente, ora y deja que Dios prepare tu corazón antes de elegir.
Ayúdame, Señor, a depender de ti y a confiar en el camino que tienes preparado para mí. Permite también que mi relación contigo sea constante y sincera. Amén.
El evangelio de Lucas nos invita a ver a Jesús con ojos nuevos. No solo como un personaje histórico, sino como el Hijo de Dios que caminó entre nosotros con ternura y poder. Lucas, médico y cuidadoso narrador, investigó todo con detalle para que tengamos plena certeza de lo que creemos. Su relato nos muestra al Cristo que toca al intocable, que se sienta a la mesa con pecadores, que devuelve esperanza a los caídos y que abre el cielo a los que nadie veía. Cada capítulo de Lucas es una ventana al corazón de Dios. En sus páginas descubrimos que la salvación no es una teoría, sino una persona. Jesús no vino solo a enseñar, sino a rescatar; no vino solo a hablar de amor, sino a vivirlo hasta la cruz. Este evangelio nos recuerda que la fe no comienza con lo que hacemos por Dios, sino con lo que Él ha hecho por nosotros en Cristo.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.