Lucas 2:41-52
NO HAY FAMILIA PERFECTA
“Cuando le vieron, se sorprendieron; y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia”. Lucas 2:48
¿Se ha dado cuenta de que, en toda la historia humana, solo ha existido una familia con un Hijo verdaderamente perfecto? Y aun así, esa familia no fue perfecta. Podemos tener padres exigentes, hijos responsables, buenas intenciones… pero la verdad es sencilla: no hay hogares sin dificultades. Incluso la familia escogida para recibir al Salvador del mundo atravesó momentos de confusión, miedo y frustración.
La Biblia nos lo muestra cuando Jesús era niño. José y María lo llevaron al templo en Jerusalén, y al emprender el regreso descubrieron que no estaba con ellos. ¡Tres días de búsqueda! Podemos imaginar la angustia que los consumía, los pensamientos que cruzaban por su mente, quizá hasta lágrimas mezcladas con enojo. Y todo esto en una familia dirigida por Dios mismo. Sí, una familia con el Hijo perfecto… y aun así no estuvo libre de tropiezos.
¿Le dice algo esto? Lo importante no es vivir sin problemas, sino saber a quién acudir cuando aparecen. Cuando José y María finalmente encontraron a Jesús y escucharon sus palabras, recibieron la claridad que necesitaban. Quizá hoy usted esté pensando: “Ya no hay esperanza; mi familia no tiene arreglo”. Pero ahí es donde entra la buena noticia del evangelio: con Dios nunca es demasiado tarde. Él puede restaurar lo que está roto, y devolver la esperanza a un hogar que siente que ya no tiene fuerzas.
Danos Padre celestial, la esperanza que nuestros hogares rotos necesitan. Restaura nuestras relaciones familiares y danos un acercamiento como familia a ti. En Jesús, Amén.