03 de marzo del 2026
Lucas 2:8-20
DESCONCIERTO EN BELÉN
“¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!”. Lucas 2:14
Llama la atención que, cuando Dios decidió anunciar al mundo la llegada de su Hijo, el majestuoso coro de ángeles no fue dirigido a las élites religiosas del momento. Dios escogió a un grupo de pastores anónimos, hombres sencillos que estaban cumpliendo con su trabajo en la quietud de la noche. Para algunos, este detalle ha sido motivo para cuestionar la credibilidad de los relatos bíblicos. Pero para los creyentes, es una fuente profunda de aliento. Si alguna vez ha pensado que Dios no tendría un lugar para usted porque siente que no tiene las “credenciales” adecuadas, permítame decirle que se equivoca. Dios se especializa en tomar vidas comunes y transformarlas en verdaderas obras maestras. En aquel momento, los pastores recibieron un privilegio único: escuchar la única presentación angelical registrada en la tierra. Ellos oyeron el anuncio celestial, pero la invitación que recibieron no era simplemente a presenciar un concierto del cielo. El propósito era mucho más profundo: ir y encontrarse con el Salvador recién nacido. Y esa es también la invitación que Dios extiende hoy. No importa la temporada del año, ni nuestras circunstancias, ni nuestra condición. El llamado sigue siendo el mismo: acercarnos a Jesús, abrirle el corazón y entregarle nuestra vida. Él quiere ser para nosotros lo que el ángel proclamó aquella noche: nuestro Salvador.
Gracias Dios, por invitarnos a acercarnos a Jesús. Abre mi corazón para recibirlo cada día y entregar mi vida a tu servicio. En su nombre, Amén.
El evangelio de Lucas nos invita a ver a Jesús con ojos nuevos. No solo como un personaje histórico, sino como el Hijo de Dios que caminó entre nosotros con ternura y poder. Lucas, médico y cuidadoso narrador, investigó todo con detalle para que tengamos plena certeza de lo que creemos. Su relato nos muestra al Cristo que toca al intocable, que se sienta a la mesa con pecadores, que devuelve esperanza a los caídos y que abre el cielo a los que nadie veía. Cada capítulo de Lucas es una ventana al corazón de Dios. En sus páginas descubrimos que la salvación no es una teoría, sino una persona. Jesús no vino solo a enseñar, sino a rescatar; no vino solo a hablar de amor, sino a vivirlo hasta la cruz. Este evangelio nos recuerda que la fe no comienza con lo que hacemos por Dios, sino con lo que Él ha hecho por nosotros en Cristo.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.