Lucas 2:8-20
DESCONCIERTO EN BELÉN
“¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!”. Lucas 2:14
Llama la atención que, cuando Dios decidió anunciar al mundo la llegada de su Hijo, el majestuoso coro de ángeles no fue dirigido a las élites religiosas del momento. Dios escogió a un grupo de pastores anónimos, hombres sencillos que estaban cumpliendo con su trabajo en la quietud de la noche.
Para algunos, este detalle ha sido motivo para cuestionar la credibilidad de los relatos bíblicos. Pero para los creyentes, es una fuente profunda de aliento. Si alguna vez ha pensado que Dios no tendría un lugar para usted porque siente que no tiene las “credenciales” adecuadas, permítame decirle que se equivoca. Dios se especializa en tomar vidas comunes y transformarlas en verdaderas obras maestras.
En aquel momento, los pastores recibieron un privilegio único: escuchar la única presentación angelical registrada en la tierra. Ellos oyeron el anuncio celestial, pero la invitación que recibieron no era simplemente a presenciar un concierto del cielo. El propósito era mucho más profundo: ir y encontrarse con el Salvador recién nacido.
Y esa es también la invitación que Dios extiende hoy. No importa la temporada del año, ni nuestras circunstancias, ni nuestra condición. El llamado sigue siendo el mismo: acercarnos a Jesús, abrirle el corazón y entregarle nuestra vida. Él quiere ser para nosotros lo que el ángel proclamó aquella noche: nuestro Salvador.
Gracias Dios, por invitarnos a acercarnos a Jesús. Abre mi corazón para recibirlo cada día y entregar mi vida a tu servicio. En su nombre, Amén.