Lucas 19:28-40
VEHÍCULOS DE SU GLORIA
“Id a la aldea de enfrente, y al entrar en ella hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado jamás; desatadlo, y traedlo”. Lucas 19:30
Un burrito común y corriente. Qué manera tan inesperada de dar inicio a la semana más importante de la historia. Para muchos, eso parecería impropio de un rey. Pero para quienes conocemos a Jesús, esto no debería sorprendernos. El Hijo de Dios que entró al mundo por un pesebre, que se rodeó de personas consideradas indeseables, y que cumpliría su obra de redención colgado de una cruz, difícilmente iba a escoger una entrada “digna” según nuestros estándares humanos. Su grandeza siempre ha brillado a través de lo que el mundo llama pequeño.
Y en todo esto hay una lección profunda para nosotros. Porque hay momentos en los que los seguidores de Cristo se sienten inservibles, sin mucho que ofrecer, o simplemente indiferentes ante la obra del Señor. No hay persona, talento, circunstancia o etapa de la vida que Él no pueda usar para algo valioso en su reino. Lo que el mundo desdeña, Dios lo toma y lo convierte en vehículo de su gloria.
Así como aquel pollino, tal vez tú también te has sentido limitado, inseguro, sin mucho valor. Atado por dudas, por miedo, por la sensación de no tener grandes dones. Pero Jesús sigue diciendo: “Desatadlo y traedlo”. Y si un sencillo burrito pudo cargar al Rey que venía a salvar al mundo, cuánto más podrá Dios usar tu vida, justo como eres, para llevar esperanza donde Él te envíe.
Quiero servirte, Señor, usa mi vida para compartir la historia de tu amor por la humanidad y la esperanza de una nueva vida en ti. Amén.