28 de marzo del 2026
Lucas 19:1-10
DEL ÁRBOL A LA MESA
“Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador”. Lucas 19:7
Qué bendición tan grande es llegar a conocer a Jesús. Un día estamos atrapados en una forma de vivir que solo nos gana el rechazo de otros… y al siguiente descubrimos que somos parte de una familia con sabor eterno. Un día estamos lejos del Redentor, buscando apenas un árbol que nos permita verlo pasar… y al otro, lo recibimos como huésped de honor en nuestra propia casa. Así es el poder transformador del encuentro con Cristo: lleno de gracia. Y lo más hermoso es que la obra de Jesús no se detiene en un momento inicial. Cuando Él entra a un hogar, su presencia trae luz y renovación. Bendice a la familia entera, porque donde llega la salvación también llegan las oportunidades nuevas. Nuestros seres queridos son expuestos a la bondad del evangelio, y nosotros mismos somos movidos a tomar decisiones que reflejan la vida nueva que hemos recibido. Así como Zaqueo, comenzamos a hacer enmiendas, a reparar, a vivir de manera coherente con la gracia que nos alcanzó. Así que no deje la visita de Jesús en la puerta. No permita que su fe se quede en palabras bonitas o simples rituales. Si Cristo entró en la casa de un hombre marcado por el pecado, también puede entrar en la suya y transformarlo todo. Él no llega para observar; llega para restaurar. No llega para juzgarlo y dejarlo igual; llega para perdonarlo y renovar su vida desde adentro.
Señor, Jesús, Reconozco que necesito de ti y de tu restauración divina. Ven a mi hogar y transfórmame. En tu nombre, Amén.
El evangelio de Lucas nos invita a ver a Jesús con ojos nuevos. No solo como un personaje histórico, sino como el Hijo de Dios que caminó entre nosotros con ternura y poder. Lucas, médico y cuidadoso narrador, investigó todo con detalle para que tengamos plena certeza de lo que creemos. Su relato nos muestra al Cristo que toca al intocable, que se sienta a la mesa con pecadores, que devuelve esperanza a los caídos y que abre el cielo a los que nadie veía. Cada capítulo de Lucas es una ventana al corazón de Dios. En sus páginas descubrimos que la salvación no es una teoría, sino una persona. Jesús no vino solo a enseñar, sino a rescatar; no vino solo a hablar de amor, sino a vivirlo hasta la cruz. Este evangelio nos recuerda que la fe no comienza con lo que hacemos por Dios, sino con lo que Él ha hecho por nosotros en Cristo.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.