30 de marzo del 2026
Lucas 19:45-48
EL TEMPLO EN ORDEN
“Y entrando en el templo, comenzó a echar fuera a todos los que vendían y compraban en él”. Lucas 19:45
Qué escena tan contrastante. Mencionar el templo es pensar en un lugar sagrado y de recogimiento. Para los judíos, además, era un símbolo profundo de identidad: el recordatorio visible de que Dios habitaba en medio de ellos. Y aun para nosotros, creyentes del nuevo pacto, aunque ya no pensemos en un edificio físico, la palabra “templo” nos evoca un espacio donde la presencia de Dios mora y transforma. Por eso lo que Jesús encuentra —aunque sea en los atrios— resulta impensable. Imagine llegar y descubrir que lo primero que se escucha no es adoración, sino gritos de vendedores ofreciendo precios, animales haciendo desorden y gente regateando como si estuvieran en un mercado. Así fue el recibimiento que encontró Jesús cuando, como el Mesías prometido, entró a Su casa. Lo que debía reflejar la gloria de Dios se había convertido en ruido, negocio y distracción. Un golpe duro… especialmente cuando sabemos quién acaba de cruzar esas puertas. Y aun así, este episodio —aunque tenso y hasta violento— está lleno de esperanza. Jesús no solo revela el desorden; también viene a restaurar lo que está perdido. Él no permitirá que el ruido y la confusión arruinen el lugar donde Él ha decidido morar. Y esa sigue siendo nuestra confianza hoy: el Señor continúa velando por su iglesia y limpiando, enderezando y renovando lo que su gracia toca.
Limpia nuestro corazón, buen Jesús, y quita de él todo lo que no aleje de ti e impida una correcta adoración. Bendice nuestras iglesias y renuévalas. Amén.
El evangelio de Lucas nos invita a ver a Jesús con ojos nuevos. No solo como un personaje histórico, sino como el Hijo de Dios que caminó entre nosotros con ternura y poder. Lucas, médico y cuidadoso narrador, investigó todo con detalle para que tengamos plena certeza de lo que creemos. Su relato nos muestra al Cristo que toca al intocable, que se sienta a la mesa con pecadores, que devuelve esperanza a los caídos y que abre el cielo a los que nadie veía. Cada capítulo de Lucas es una ventana al corazón de Dios. En sus páginas descubrimos que la salvación no es una teoría, sino una persona. Jesús no vino solo a enseñar, sino a rescatar; no vino solo a hablar de amor, sino a vivirlo hasta la cruz. Este evangelio nos recuerda que la fe no comienza con lo que hacemos por Dios, sino con lo que Él ha hecho por nosotros en Cristo.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.