Lucas 21:7-19
CÓMO EVITAR EL ENGAÑO
“Y le preguntaron, diciendo: Maestro, ¿cuándo será esto? ¿y qué señal habrá cuando estas cosas estén para suceder? Él entonces dijo: Mirad que no seáis engañados...” Lucas 21:7-8
Si hay un terreno donde es muy fácil perderse, es en el de las ideas sobre el fin del mundo. Predicciones sensacionalistas, supuestos profetas, fechas exactas, interpretaciones forzadas… todo eso termina despertando miedo, alimentando ansiedad o creando falsas expectativas.
El Señor lo sabía, y por eso advirtió a su pueblo. El apóstol Pablo también exhortó a la iglesia de Tesalónica a no dejarse engañar por ningún motivo y por ningún medio. Pero, basta que aparezca una noticia impactante, un rumor convincente o una teoría llamativa para que muchos comiencen a preguntarse si “ya llegó el final”. Y quizá usted mismo lo ha notado: este tema siempre vuelve.
El problema no es hacer preguntas; los mismos discípulos las hicieron. El verdadero peligro es a quién escuchamos. Lo más seguro es poner nuestra mirada y nuestros oídos en lo que Jesús dice. No en rumores, no en cálculos proféticos, no en voces alarmistas. Solo en su gracia, que es suficiente para sostenernos hoy y para guardarnos por toda la eternidad.
Y mientras tanto, nuestra tarea es difícil de eludir: vivir con fidelidad en el presente. No con miedo al futuro, sino confiados en que el mismo Jesús que habló de estos tiempos es el que nos acompaña, nos fortalece y nos llevará con Él. La mejor preparación para el mañana es caminar con Cristo hoy.
Huáscar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.
Lucas: El Evangelio de la Gracia Encarnada
El evangelio de Lucas nos invita a ver a Jesús con ojos nuevos. No solo como un personaje histórico, sino como el Hijo de Dios que caminó entre nosotros con ternura y poder. Lucas, médico y cuidadoso narrador, investigó todo con detalle para que tengamos plena certeza de lo que creemos. Su relato nos muestra al Cristo que toca al intocable, que se sienta a la mesa con pecadores, que devuelve esperanza a los caídos y que abre el cielo a los que nadie veía.
Cada capítulo de Lucas es una ventana al corazón de Dios. En sus páginas descubrimos que la salvación no es una teoría, sino una persona. Jesús no vino solo a enseñar, sino a rescatar; no vino solo a hablar de amor, sino a vivirlo hasta la cruz. Este evangelio nos recuerda que la fe no comienza con lo que hacemos por Dios, sino con lo que Él ha hecho por nosotros en Cristo.
Padre celestial, guarda nuestras mentes y corazones del engaño. Fija nuestra mirada en ti y en tu Palabra, para esperar el regreso de nuestro Señor Jesucristo. En quien oramos, Amén.