23 de marzo del 2026
Lucas 15:1-7
FIESTA EN EL CIELO
“Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento”. Lucas 15:7
Muchos piensan que el cielo debe ser un lugar aburrido. Creen que si no disfrutan todo aquí, ya no habrá otra oportunidad. Se imaginan el cielo como un sitio sin alegría y a Dios como un aguafiestas celestial. Pero cuidado… esa no es la imagen que Jesús nos dio. Jesús habló del infierno —y no lo describió como el lugar pintoresco y divertido que algunos imaginan—, pero también habló del cielo. Y lo presentó como un lugar especial, encantador, ideal para pasar la eternidad. Sus palabras en Lucas 15:7 no dejan lugar a dudas: “Hay gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente”. Gozo. Alegría. Regocijo. Cuando alguien decide dejar sus caminos torcidos… hay fiesta. Cuando una persona le da la espalda al pecado y vuelve a Dios… el cielo celebra. Más adelante Jesús añade que hay fiesta delante de los ángeles de Dios. Es decir, el cielo estalla de alegría cuando un alma es rescatada. Seguro que hay gozo por muchas cosas, pero la salvación de una sola persona es motivo especial de celebración. Quizá tú te preguntas si Dios puede perdonarte. Si estaría dispuesto a recibirte de nuevo en su hogar. Quizá sientes que no eres digno de su misericordia. Pero escucha bien lo que Jesús dice: No solo te recibe… te recibe con alegría. Con celebración. Con una fiesta que comienza en el corazón de Dios mismo.
Gracias Señor, por gozarte en nuestro arrepentimiento. Ayúdanos a gozarnos también en nuestro camino de regreso a tu gracias. En Jesús oramos, Amén.
El evangelio de Lucas nos invita a ver a Jesús con ojos nuevos. No solo como un personaje histórico, sino como el Hijo de Dios que caminó entre nosotros con ternura y poder. Lucas, médico y cuidadoso narrador, investigó todo con detalle para que tengamos plena certeza de lo que creemos. Su relato nos muestra al Cristo que toca al intocable, que se sienta a la mesa con pecadores, que devuelve esperanza a los caídos y que abre el cielo a los que nadie veía. Cada capítulo de Lucas es una ventana al corazón de Dios. En sus páginas descubrimos que la salvación no es una teoría, sino una persona. Jesús no vino solo a enseñar, sino a rescatar; no vino solo a hablar de amor, sino a vivirlo hasta la cruz. Este evangelio nos recuerda que la fe no comienza con lo que hacemos por Dios, sino con lo que Él ha hecho por nosotros en Cristo.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.