20 de marzo del 2026
Lucas 12:22-31
CUÁNTO VALES PARA DIOS
“No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis. La vida es más que la comida, y el cuerpo que el vestido”. Lucas 12:22-23
Jesús habla a la gente humilde de su tiempo. No contaban con una cuenta en el banco, no gozaban de beneficios en sus trabajos, y muchos ni siquiera tenían un empleo estable. Era fácil dejarse vencer por la preocupación de no poder garantizar el alimento y el vestido al menos para su familia. Nosotros quizá no entendemos de la bolsa de valores, pero sí nos preocupa el valor de nuestro bolsillo. Nos aflige no tener los recursos para sostener nuestro ritmo de consumo, especialmente en días de hot sales. Cristo corrige nuestra escala de valores tan desajustada en esta sociedad de consumo en la que vivimos. Él nos invita a darnos cuenta que como humanos somos más importante que las cosas por las cuales nos preocupamos. “¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?”. A veces cuesta trabajo creerlo, y llegamos a darle más valor a las cosas que a la vida misma. Dios también quiere que recuerdes que para él tú eres más valioso que las aves. “¿No valéis vosotros mucho más que ellas?” nos pregunta. Dios las cuida y las alimenta, pero los seres humanos tienen un valor mucho mayor para él. Nosotros estamos destinados para la eternidad. Así que tú eres importante para Dios. Lo que no estoy seguro es si Dios es importante para ti. Porque, aunque Dios cuida de todos, él pone especial atención en aquellos que considera sus hijos.
Padre celestial, gracias por tu cuidado y provisión. Ayúdame a ver el valor que tengo para ti como hijo y enséñame a amarte como me has amado. En el nombre de Jesús, Amén.
El evangelio de Lucas nos invita a ver a Jesús con ojos nuevos. No solo como un personaje histórico, sino como el Hijo de Dios que caminó entre nosotros con ternura y poder. Lucas, médico y cuidadoso narrador, investigó todo con detalle para que tengamos plena certeza de lo que creemos. Su relato nos muestra al Cristo que toca al intocable, que se sienta a la mesa con pecadores, que devuelve esperanza a los caídos y que abre el cielo a los que nadie veía. Cada capítulo de Lucas es una ventana al corazón de Dios. En sus páginas descubrimos que la salvación no es una teoría, sino una persona. Jesús no vino solo a enseñar, sino a rescatar; no vino solo a hablar de amor, sino a vivirlo hasta la cruz. Este evangelio nos recuerda que la fe no comienza con lo que hacemos por Dios, sino con lo que Él ha hecho por nosotros en Cristo.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.