19 de febrero del 2026
Rut 3:1-6
LA TENTACIÓN DE ADELANTARSE A DIOS
“Después le dijo su suegra Noemí: Hija mía, ¿no he de buscar hogar para ti, para que te vaya bien? ¿No es Booz nuestro pariente, con cuyas criadas tú has estado?”. Rut 3:1-2
Noemí era una mujer práctica, de mucha iniciativa y con un fuerte instinto de protección hacia su nuera. Al ver que la temporada de la siega estaba por terminar, y que pronto se acabarían las oportunidades de espigar, ideó un plan. Booz era su pariente cercano, y según la costumbre, podía redimir las tierras y asegurar el futuro de la familia. Así que Noemí animó a Rut a acercarse a él, vestirse bien, perfumarse y presentarse en el lugar donde Booz pasaría la noche. A primera vista, el plan suena arriesgado… incluso atrevido. Noemí toma la iniciativa con una mezcla de esperanza y desesperación. Quería asegurar el bienestar de Rut, pero también parecía impaciente por ver resultados. La historia nos enseña algo importante: a veces, en nuestro deseo de ver las promesas de Dios cumplidas, tratamos de ayudarle a cumplirlas. Pero los planes apresurados pueden ponernos en situaciones delicadas y hacernos olvidar que Dios ya está obrando. Él no necesita que lo empujemos para cumplir su voluntad. Solo pide confianza. Aun cuando no entendamos el ritmo de sus planes, su tiempo siempre es perfecto. Así que, antes de actuar movido por la ansiedad o el miedo, deténgase y pregúntese: ¿Estoy confiando en el plan de Dios, o intentando mejorarlo a mi manera? Porque la fe verdadera no siempre se demuestra con movimiento… a veces se demuestra con espera.
Dios mío, enséñame a confiar en tus promesas y en que las cumplirás en el tiempo perfecto. Dame paciencia y confianza para esperar en ti. Por Cristo Jesús, Amén.