18 de febrero del 2026
Rut 2:20-23
LA CHISPA DE LA REDENCIÓN
“Nuestro pariente es aquel varón, y uno de los que pueden redimirnos”. Rut 2:20
¡Qué hermoso es entender la historia de la redención! Es, en realidad, la historia de Cristo: la historia del Dios que ve nuestra necesidad y provee lo necesario para salvarnos. No hay esperanza sin este Redentor. Aun si no entiendes del todo el concepto, probablemente te vengan a la mente palabras como auxilio, rescate, cambio o restauración. Y todas son ciertas. En la Biblia, la idea del redentor aparece una y otra vez. Pero aquí, en el libro de Rut, ocupa un lugar central. En este versículo —Rut 2:20— se menciona por primera vez, y las palabras de Noemí debieron sonar como una chispa de esperanza en medio de su dolor: descubre que el hombre que ha ayudado a Rut es Booz, un pariente cercano, uno de los que puede redimirlas. Es el recordatorio de que Dios no las había olvidado. Detrás de cada espiga recogida, Él estaba tejiendo un plan perfecto. En la ley de Israel, el redentor (goel) era quien rescataba lo que se había perdido: la tierra, el nombre, la dignidad. Booz haría eso por Rut y Noemí… pero su historia apunta más alto. Muestra a un Dios que no deja a su pueblo hundido en la desesperanza, sino que prepara a un Redentor que restaura todo. Y esa sigue siendo nuestra esperanza hoy. En medio de nuestras pérdidas, temores o incertidumbres, Dios ya ha provisto un Redentor: Cristo Jesús, quien rescata y renueva nuestras vidas.
Te agradecemos Padre, porque en Cristo encontramos nuestro verdadero Redentor. Guíanos a llevar testimonio de lo que has hecho por nosotros. En Jesús, Amén.