30 de enero del 2026
Isaías 65:17-25
CIELO NUEVO Y TIERRA NUEVA
"Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento". Isaías 65:17
La historia de nuestra relación con Dios comienza en la creación. Pero el pecado distorsionó esa bondad, y hoy vivimos en un mundo marcado por el dolor, la injusticia y la fragilidad. Aun quienes conocemos la salvación en Cristo seguimos experimentando pérdidas, decepciones y sufrimientos que nos recuerdan que la creación, igual que nosotros, anhela ser renovada. En medio de esa realidad, Dios nos invita a mirar hacia adelante. A través del profeta Isaías, anuncia: “He aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra.” Es una promesa que no solo apunta al futuro, sino también a lo que ya está ocurriendo ahora. Dios está obrando una nueva creación, comenzando en nuestros corazones y extendiéndose a todo lo que nos rodea. Jesús vino a inaugurar ese reino renovado. Su vida, muerte y resurrección dieron inicio a una obra de restauración que continúa avanzando por medio del Espíritu Santo. Es una paz total, donde incluso la creación entera será reconciliada con su Creador. Isaías usa imágenes hermosas para describirlo: “El lobo y el cordero se alimentarán juntos”. Mientras esperamos la consumación de esa promesa, somos llamados a participar en la renovación de Dios aquí y ahora. Cuidar de la creación, proteger a los vulnerables, y vivir con compasión son maneras concretas de reflejar el cielo nuevo que ya comenzó a abrirse paso en la tierra.
Padre, muéstranos qué áreas de nuestra vida y el mundo estás renovando mediante la obra de Jesús. Amén.
Los brotes de los árboles crecen a su alrededor. La carne viva del árbol es la que se encuentra justo debajo de su corteza. Esa capa transporta los nutrientes de raíz a rama y permite que el árbol crezca cada vez más. A diferencia de lo que pensamos con frecuencia, el centro del árbol no es más que madera muerta. Su función es mantener el árbol fuerte y erguido, pero no crece. Nosotros somos como árboles, nuestros por dentro en nuestros pecados, sin vida como un tronco seco. Pero en Cristo, todas las cosas se hacen nuevas. La vida es provocada por la muerte por la gracia, no por la naturaleza. Este mes exploramos cómo Dios crea vida de la muerte. Dios mismo afirma su buena creación, perdona nuestros pecados y renueva todas las cosas con una nueva vida en Cristo.
Joel Vande Werken
Joel Vande Werken ha sido pastor desde el año 2007, sirviendo en iglesias en Nueva Jersey, y Massachusetts. Él y su esposa, Brandie, tienen cuatro hijos.