03 de diciembre del 2025
Isaías 40:12-17
GEOMETRÍA BÁSICA
“¿Quién ha medido el océano con la palma de la mano, o calculado con los dedos la extensión del cielo?” Isaías 40:12
Tal vez haya escuchado alguna vez cuán lejos están las estrellas de la Tierra. Las cifras son asombrosas, imposibles de imaginar. ¿Pero sabe cómo se han llegado a calcular tales distancias? No usamos cintas métricas ni reglas cósmicas. Los científicos emplean métodos como el paralaje, una técnica que solo permite estimar la distancia de las estrellas más cercanas… y aun así, requiere tiempo, tecnología y mucha precisión. Ahora piense en esto: el profeta Isaías nos dice que Dios mide la extensión del cielo con los dedos. ¿No parece eso demasiado simple? Después de todo, hoy casi nadie mide con las manos… salvo Dios. Isaías no está describiendo una técnica literal, sino destacando la grandeza incomparable del Creador. Lo que para nosotros requiere años de estudio, cálculos y esfuerzo, para Dios es algo inmediato, sencillo, hasta tierno. Su sabiduría no se limita, su poder no se agota. Y lo más asombroso: esas mismas manos que moldearon el universo… son las que nos sostienen cada día. Son las manos que nos formaron, las que nos guían, las que nos protegen. Son las manos en las que estamos grabados (Isaías 49:16), y de las que nadie puede arrebatarnos (Juan 10:28). Así que, cuando mire al cielo esta noche, recuerde: ese Dios inmenso, que mide galaxias con un dedo, también conoce su nombre… y lo ama con ternura infinita.
Señor todopoderoso, al contemplar la inmensidad del cielo te doy gracias porque no soy una partícula perdida en el universo, sino un ser conocido y amado por ti. En Cristo, amén.
Cada vez que abrimos el Nuevo Testamento, lo primero que encontramos son los evangelios. Y tiene mucho sentido, porque allí se nos narra la venida, vida, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Sin embargo, mucho antes de que Él apareciera en la historia, ya había una voz que anunciaba con claridad sorprendente los eventos que estaban por venir. Esa voz fue la del profeta Isaías. Por eso, no es de extrañar que muchos se refieran al libro de Isaías como “el quinto evangelio”. En sus páginas encontramos no solo advertencias de juicio, sino también promesas de restauración, consuelo y esperanza. Isaías no solo anticipó el sufrimiento del pueblo en el exilio, sino también la venida del Mesías, su nacimiento virginal, su ministerio, su pasión y su gloria. En este tiempo del año, cuando el mensaje de la venida de Cristo se escucha por todas partes, te invitamos a detenerte y dejar que las palabras de Isaías hablen a tu corazón. Que su mensaje sea para ti, no solo poesía antigua, sino buenas nuevas vivas, que alientan, consuelan y apuntan con poder a Jesús, nuestro Salvador.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene 4 hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como director de Ministerio Reforma.