Isaías 40:1-11
PREPARATIVOS DE NAVIDAD
“Una voz grita: «Preparen al Señor un camino en el desierto, tracen para nuestro Dios una calzada recta en la región estéril”. Isaías 40:3
En los días previos a la Navidad, es común ver a la gente prepararse con esmero: se decoran casas, se planean reuniones, se compran regalos, se agenda cada compromiso. Todo parece girar en torno a estar listos… ¿Pero listos para qué? ¿Y para quién? Isaías nos recuerda que hay una preparación más importante que todas las demás: “Preparen al Señor un camino…” Dios ha anunciado su visita. No llega de sorpresa ni de forma accidental. Él se acerca a nuestras vidas, y no hay nada como un corazón preparado.
Los cuatro evangelistas retoman este anuncio: al principio de cada evangelio, antes de la aparición de Jesús, una voz clamó en el desierto, llamando al pueblo al arrepentimiento. Juan el Bautista cumplió esa misión, pero el eco de su llamado aún resuena. Porque la visita de Dios no solo ocurrió en Belén hace dos mil años. Él sigue viniendo. Sigue alcanzándonos… en nuestro propio desierto.
Dios no nos encuentra en palacios ni en momentos de perfección, sino en medio de nuestra región estéril: cuando todo parece árido, cuando las fuerzas escasean, cuando el alma se siente seca. Allí, en ese lugar que quizá nadie quiere visitar, Dios quiere habitar. Pero hay que preparar el corazón. Así que, esta temporada, mientras se prepara para la Navidad, no olvide hacer espacio también en lo más profundo de su ser. Dios está viniendo. ¿Lo está esperando?
Señor, en medio de la prisa y los preparativos de esta temporada, ayúdame a no perder lo esencial. Que esta Navidad sea un nuevo encuentro contigo. Ven, Señor Jesús. Amén.