02 de noviembre del 2026
Éxodo 40:34-38
EL PELIGRO DE LA BELLEZA
“Y no podía Moisés entrar en el tabernáculo de reunión, porque la nube estaba sobre él, y la gloria de Jehová lo llenaba”. Éxodo 40:35
¿Alguna vez ha estado en lo alto de una montaña? La grandeza de la creación suele producir asombro y, al mismo tiempo, respeto. Lugares como el Monte Everest reflejan la majestuosidad y el poder del Creador, pero también nos recuerdan lo pequeños y vulnerables que somos. Aquello que nos cautiva con su belleza también puede ser peligroso, porque su inmensidad exige cuidado y reverencia. En cierto sentido, el tabernáculo producía una reacción semejante. Llenaba al pueblo de alegría y asombro al recordar que Dios habitaba en medio de ellos. Pero cuando la nube de su presencia descendía sobre el tabernáculo, también surgía un problema. La santidad de Dios es tan perfecta que nada impuro puede permanecer delante de Él. Incluso Moisés tuvo que actuar con cuidado, pues Dios le dijo: “No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá” (Éxodo 33:20). Nosotros nos enfrentamos a un problema similar. Podemos anhelar la presencia de Dios, pero debido a nuestra naturaleza pecaminosa somos imperfectos. Por eso es una bendición que Dios haya provisto un camino para que las personas vivan en su presencia. Su Hijo, Jesús, vino y pagó la deuda de nuestro pecado, ¡para que podamos ser declarados justos ante Dios (Romanos 3-4)! Y ahora, gracias a la obra consumada de Jesús, podemos ser renovados y disfrutar de una vida con Dios para siempre.
Señor Jesús, cargaste nuestra culpa y pecado para que pudiéramos vivir en presencia de Dios. Danos el deseo de vivir cada día para Ti. En tu glorioso nombre, Amén.
En los devocionales de este mes nos centraremos principalmente en pasajes del libro de Levítico. Este libro de la Biblia puede resultar intimidante, incluso para los lectores más experimentados de la Biblia. Con sus numerosas normas sobre alimentos; sus instrucciones sobre el sacrificio de animales; sus directrices para los sacerdotes; y sus reglas para realizar todo tipo de ofrendas en el culto a Dios, este libro podría no parecernos muy relevante hoy en día. Sin embargo, al leer Levítico a la luz de la vida y obra de Jesús, descubrimos que se perfila ante nosotros una imagen impresionante del Salvador. Acompáñanos este mes mientras exploramos cómo el Levítico señala al pueblo de Dios al sumo sacerdote y a la ofrenda más importante de todas: ¡nuestro Señor Jesucristo!
Rob Toornstra
Rob Toornstra es pastor de la Iglesia Cristiana Reformada en Oregón. También colabora con International Theological Education Ministries, donde enseña a pastores de todo el mundo. Él y su esposa, Amy, tienen tres hijos.