Éxodo 14:1-25
ENTRE LA ESPADA Y LA PARED
“Entonces el Señor le dijo a Moisés: —¿Por qué me pides ayuda?” Éxodo 14:15
Hay ocasiones en que, frente al peligro, los creyentes reaccionamos de maneras inapropiadas. Decimos y pedimos cosas que no debemos, aun cundo a veces parecen muy piadosas. Eso fue lo que le ocurrió al pueblo de Israel a su salida de Egipto. Al encontrarse cercado por el ejército de Faraón y el mar Rojo, clamaron a Dios, pero lo hicieron solo por temor. En realidad, ellos creían haber tenido la razón todo el tiempo, y, que era mejor haberse quedado como esclavos en Egipto que emprender esta aventura hacia la libertad.
Moisés tampoco mejora las cosas. Aunque él responde con un discurso al pueblo lleno de palabras alentadoras, y saturadas de confianza en Dios, se queda quieto ante la situación. "¿Por qué me pides ayuda?", le dice Dios. Hasta este punto, el pueblo de Israel ya había experimentado la compañía del Señor, quien iba con ellos en una columna de nube y una columna de fuego. Ante el obstáculo, el mensaje a Moisés es claro: "¡Ordena a los israelitas que sigan adelante!".
¿Acaso no a muchos les ocurre algo parecido en su peregrinaje en la fe? Conocen ya qué es lo que Dios quiere, y tienen evidencia suficiente de que Dios está con ellos, pero cuando surge la dificultad se quedan paralizados. ¿Cree que Dios le va a dejar solo en medio de la prueba? Recuerde muy bien esta promesa: "No te desampararé, ni te dejaré" (Heb 13:5).
Señor, danos la capacidad para cumplir con lo que nos pides. Ayúdanos a buscarte en las dificultades, pero también a confiar en que tú nos acompañas en medio de ellas. En Jesús, amén.