Romanos 11:25-36
LA SABIDURÍA DE DIOS
“¡Qué profundas son las riquezas de Dios, y su sabiduría y entendimiento!”.
Romanos 11:33
En este pasaje vemos a Pablo prorrumpir en adoración y alabanza a Dios. En los once capítulos anteriores del libro de Romanos, el apóstol hace una exposición del Evangelio, mostrando cómo Dios ha planeado y está ejecutando su maravilloso plan en la redención del hombre. Dios salva a los pecadores, justifica a todo aquel que, arrepentido, cree y descansa en la obra de Jesús en la cruz. Después de relatar el plan de Dios en la redención de los hombres, Pablo se postra ante Dios en humilde adoración, reconociendo su sabiduría en tan grandioso propósito.
La Biblia afirma categóricamente que Dios es sabio (Job 12:12-13) y que es la fuente de toda sabiduría (Santiago 1:5). “Con sabiduría e inteligencia, el Señor afirmó los cielos y la tierra” (Pr. 3:19). Cuando contemplamos la creación y vemos la perfección de cómo funciona todo, cómo desempeña su papel cada organismo o cómo se desarrolla cada proceso en la naturaleza, nos convencemos de que todo ello no hace más que demostrar y probar que hay un Dios sabio detrás de la creación.
La sabiduría de Dios debería impactarnos fuertemente y llevarnos a confiar en él y en la forma en que sabiamente conduce nuestra vida. Sí, debemos estarle agradecidos por todo lo que hace, sabiendo que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien (Romanos 8:28).
Alabado y bendito seas por tu grandeza, Señor. Reconocemos que todo conocimiento viene de ti y confiamos en que diriges nuestra vida para nuestro bien. En Cristo Jesús, amén.