Lucas 6:27-36
EL MISERICORDIOSO
“Sean ustedes compasivos, como también su Padre es compasivo”.
Lucas 6:36
Misericordia es poner el corazón en la miseria del otro. Es compadecerse del dolor ajeno. Es esforzarse por satisfacer las necesidades de los que necesitan algo. Es tener compasión, ternura y comprensión por los demás, especialmente por los que sufren. La misericordia no es un sentimiento ni meras palabras. Es acción. El Salmo 41:1 dice: “Dichoso el que piensa en el débil y pobre”.
Hay una bendición para los que son misericordiosos. Somos más felices cuando ayudamos a alguien que cuando nos ayudan a nosotros. La misericordia no es una virtud natural en nosotros. Por naturaleza, somos insensibles, egoístas y sólo buscamos nuestros propios intereses. Para ser misericordiosos, tenemos que mirar a la persona de Jesús y aprender de él cómo practicar la misericordia. Alimentó a los hambrientos, curó a los enfermos, se hizo llamar amigo de los pecadores y tocó a los leprosos. Consoló a los afligidos, se detuvo a escuchar, perdonó y restauró a los que estaban caídos y apartados.
Al practicar la misericordia reflejamos el carácter de Dios, que es misericordioso. “Sean ustedes compasivos, como también su Padre es compasivo”. Tómate un momento ahora y pide en oración a Dios que te utilice para bendecir a alguien. Mira hacia otro lado. Puede que haya alguien que te necesite.
Perdóname, Señor, si no he reflejado con hechos y palabras que vives en mí. Te pido me des un corazón noble, misericordioso, que sea de bendición y ayuda a otros. Por el amor de Jesús, amén.