Santiago 1:2-8
DIOS NOS HACE SABIOS
“Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará…”
Santiago 1:5
Hay muchas personas que son inteligentes, que han sido bien educadas por padres y maestros a lo largo de su vida, pero, a pesar de todo, no son sabias. Esto se debe a que la sabiduría no es sólo conocimiento o inteligencia. Ser una persona sabia implica tener discernimiento, conocimiento y comprensión de las cosas de Dios y del mundo. La sabiduría es la capacidad de tomar buenas decisiones, de distinguir entre lo bueno y lo malo, entre lo correcto y lo incorrecto.
Por eso necesitamos sabiduría. La necesitamos para poder dirigir bien nuestra familia, nuestro matrimonio, nuestra vida profesional, para resolver problemas o conflictos, para saber controlar nuestra lengua, en fin, para tomar las decisiones correctas. Y para tener sabiduría necesitamos dar al menos tres pasos importantes:
Primero, necesitamos temer a Dios. “La sabiduría comienza por honrar al Señor…” (Proverbios 9:10). El que teme al Señor confía en Él, depende de Él. En segundo lugar, debemos obedecer a Dios y dejarnos guiar por su sabio consejo. “Tus mandamientos... me han hecho más sabio que mis enemigos” (Salmo 119:98). En tercer lugar, debemos buscar a Dios en oración. Este es el consejo de Santiago: “Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará; pues Dios da a todos sin limitación y sin hacer reproche alguno” (Santiago 1:5).
Venimos ante ti, Señor, reconociendo que todo conocimiento viene de ti. Dame sabiduría para hacer el bien en cada ámbito de mi vida. En Cristo, amén.