Juan 5:1-14
MÁS GRANDE QUE UN ESTANQUE
“Jesús le dijo: —Levántate, alza tu camilla y anda”.
Juan 5:8
Betesda significa “casa de misericordia”, y vaya que lo era. Era un estanque al que muchos enfermos concurrían porque ocasionalmente uno era sanado cuando un ángel agitaba el agua. Pero entre tantos enfermos, había uno que llevaba treinta y ocho años enfermo, y ni siquiera había tenido la oportunidad de llegar al estanque. La misericordia para este hombre sólo estaba en el nombre del lugar. “No tengo quien me meta en el estanque”, era el grito de su alma.
Pero ahora ya no tendría que esperar más, pues Jesús le tenía en su agenda. La verdadera misericordia le alcanza cuando Jesús ve a este enfermo desesperado, abandonado en el suelo, y de inmediato sabe que lleva allí mucho tiempo. El Señor no sólo conoce nuestro dolor, sino también cuánto tiempo llevamos cargándolo. Él lo sabe todo. Nuestros días están en sus manos (Salmo 31:15).
Cuando Jesús pronunció las palabras de sanidad al paralítico, la acción fue inmediata. Allí, aquel día, había alguien que es más grande que el estanque, más grande que el sábado, más grande que la vida y la muerte. Vale la pena repetirlo: Jesús es más grande que todo. Más grande que la soledad y la enfermedad. Cuando los recursos de la tierra se agotan, los cielos siguen rebosando. Después de décadas de sufrimiento, aquel hombre por fin se levantó y salió del estanque que no le curó.
Gracias, Señor, porque tú conoces nuestras aflicciones. Confiamos en que tú tienes la palabra para levantarnos de nuestra postración. En tu nombre oramos, amén.