Juan 6:1-13
LAS MATEMÁTICAS DIVINAS
“Jesús tomó en sus manos los panes y, después de dar gracias a Dios, los repartió entre los que estaban sentados. Hizo lo mismo con los pescados, dándoles todo lo que querían”.
Juan 6:11
¿Cómo se puede alimentar a una gran multitud con sólo cinco panes de cebada y dos pececillos? Desde un punto de vista humano esto es imposible, pero desde una perspectiva divina todo es factible. La vida presenta siempre esta doble posibilidad: ver lo plausible o lo improbable. Seguramente alguna vez ha pasado por una situación en la que se enfrenta a la siguiente dicotomía: sobrevivir en lo natural o vivir en lo sobrenatural.
La multitud de la que habla este pasaje está hambrienta. Son cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños. El punto de partida para un milagro es microscópico. El pan de cebada es el más barato, con un valor muy inferior al del trigo. El relato de Juan deja claro que se trata de peces pequeños, es decir, nada especiales. El muchacho de la historia no tenía ni idea de que, después de salir de casa, su humilde comida sería capaz de alimentar a una multitud.
La lógica del Reino de Dios es así: todo lo que se puede compartir se puede multiplicar. La generosidad es una bendición. Jesús está dispuesto a multiplicar lo que estamos dispuestos a compartir. La vida en el Evangelio es algo más que la supervivencia diaria. Al contrario, es vida en abundancia (Jn. 10:10). Es cierto que fuera de Jesús no hay vida. En aquella ocasión, todo estaba dispuesto para que reinara el hambre, y, entonces, llegó el Pan de Vida.
Gracias, Señor, por usar nuestros recursos que en realidad son tuyos. Multiplícalos al compartirlos con otros. En tu nombre oramos, amén.