Jeremías 50:4-8
LA CLAVE PARA UN LIDERAZGO RESPONSABLE
“Mi pueblo era como ovejas perdidas, mal guiadas por sus pastores, que las dejaron perderse en los montes”.
Jeremías 50:6
No es siempre fácil contar con buenos líderes. En muchos lugares más bien la norma parece ser lo contrario. Tanto en lo político como en lo espiritual se adolece de la falta de un liderazgo responsable y compasivo. Los pastores, ya sean líderes políticos, religiosos o sociales, tienen una responsabilidad de cuidar y guiar a su pueblo hacia un futuro próspero y justo.
El pasaje de hoy describe una imagen desgarradora de un pueblo como ovejas perdidas, mal guiadas por sus pastores, que han sido abandonadas en los montes. Esta metáfora resuena en la sociedad actual, donde a menudo vemos comunidades desatendidas y líderes que han fallado en proteger y guiar a su gente. Asimismo, todos somos responsables de ser buenos pastores para aquellos que nos rodean, mostrando empatía y compasión, especialmente hacia los más vulnerables.
Tal parece que un mejor liderazgo no llega como producto de mejores técnicas y filosofías relacionadas a este tema. Una medida perdurable se menciona en el v. 5: “Vayamos al Señor, y unámonos con él en una alianza eterna, que no se olvide nunca”. Dios es el pastor de su pueblo, y, por eso, a Jesús se le llama el gran pastor, el buen pastor, y el príncipe de los pastores. Solo él puede llevar a una persona de vuelta al redil, y dar la dirección, provisión y protección que las ovejas necesitan. ¿Es ya Jesús su buen pastor?
Señor Jesús, permite que tu pueblo sea guiado por líderes que tengan vocación de servicio y capacidad de gestión para el bienestar de la población. Amén.