14 de junio del 2024
Jeremías 18:8-13
¿PIERDE DIOS SU TIEMPO CONTIGO?
“Estoy haciendo planes contra ustedes; estoy pensando en castigarlos. Dejen ya el mal camino; mejoren su conducta y sus obras”. Jeremías 18:11
“¡Terrible cosa es caer en las manos del Dios viviente!”, dice la Escritura (Heb. 10:31). Aunque parece ser una advertencia bastante sombría, ¿no es algo todavía más penoso que él nos deje vía libre para encaminarnos a la destrucción? Si hemos hecho algo para provocar su ira, si sobre nosotros pesa la amenaza del castigo divino, es mejor saberlo a tiempo. Dios siempre hizo advertencias oportunas a su pueblo, acompañadas de un llamado urgente a corregir el camino. ¿Recuerda cuando era pequeño y sus padres le exhortaban a portarse bien? Es un consejo que se repite a lo largo de nuestras vidas, no solo en el hogar, sino también en la escuela y la iglesia. Pero mucha gente prefiere seguir en sus malos caminos, como en el caso de los israelitas del tiempo de Jeremías. “¡No pierdas tu tiempo! Preferimos vivir como a nosotros nos gusta y seguir tercamente las malas inclinaciones de nuestro corazón” (v. 12). Me imagino que ha escuchado gente que actúa de la misma forma. No los disuade ni siquiera la amenaza del castigo y a veces tienen que enfrentar los mecanismos de corrección y justicia. Pero aun si la justicia humana nunca los atrapa, difícilmente escaparán el juicio divino, en esta vida o después de ésta. Dios ha determinado un día en el que pagará a cada uno conforme a sus obras. Por eso, ¡no haga caso omiso a las advertencias divinas!
Padre nuestro, gracias por tus exhortaciones porque por medio de ellas tú me ayudas a corregir el camino. Aviva tu Espíritu para ser siempre obediente a ti. En Cristo, Amén.
No es fácil asimilar la manera en que toda una civilización se desintegra ante nuestros propios ojos. La fe cristiana se ve arrinconada cada vez más, y nuevas ideologías están intentado acabar de una vez con ella. Y, tristemente, muchos cristianos no están preparados para enfrentar este ambiente de confusión y engaño. La situación no es muy distinta a la que vivió el profeta Jeremías. Él fue testigo de la apostasía y exilio del pueblo de Dios, y fue el encargado de predicar contra sus mismos compatriotas poniendo en riesgo su vida. Su mensaje penetrante y confrontador se combina con un llamado al arrepentimiento, y la esperanza de que Dios tiene tiempos mejores para su pueblo. Esperamos que ese mensaje llegue al corazón de nuestros lectores de Cada día.
Samuel Olán
Ha sido anciano en la iglesia presbiteriana en Tabasco. Está casado y tiene tres hijos. Es biólogo y muy comprometido con las causas ambientales