Jeremías 22:1-8
BUENAS NUEVAS PARA LOS OPRIMIDOS
“Practiquen en este lugar la justicia y la rectitud, libren del explotador al oprimido”.
Jeremías 22:3a
El lenguaje que Jeremías usa en este pasaje puede ser calificado de subversivo en nuestro tiempo. No se oye hablar mucho de justicia social en algunas iglesias, como si la injusticia y la opresión no ocurrieran entre los creyentes. Pero, ¿acaso no cosas como la segregación racial y el apartheid ocurrieron en países conocidos como cristianos, y a veces, hasta justificados por los grupos religiosos?
Jeremías va a visitar al rey de Judá para darle este mensaje que en teoría él ya conocía: practicar la justicia en favor de los grupos vulnerables existentes en aquel entonces. Sus palabras fueron contundentes y claras: debían erradicar de sus prácticas la explotación, la opresión, dejar de humillar a los débiles y desvalidos como las viudas y los huérfanos o cualquier práctica que fuera en contra de la vida, dando prioridad a las personas excluidas. Incluso se prohibía asesinar, de modo que se pudiera garantizar la perpetuidad en la descendencia de David, y así ésta pudiera continuar.
Los creyentes de hoy tenemos la responsabilidad de escuchar con atención el mensaje social de los profetas. Es una palabra que no va dirigida solo a los gobernantes, sino a todo el pueblo que no está excluido de obrar injustamente. Una buena relación con Dios envuelve reflejar su carácter con aquellos que él busca proteger de atropellos.
Amado Señor, ayúdanos a ser más conscientes de nuestras formas de comportarnos con nuestros semejantes y hacer a un lado todo aquello que nos aleja de tu justicia. Por el amor de Jesús, Amén.