11 de junio del 2024
Jeremías 17:8-11
ESCANER DIVINO
“Yo, el Señor, que investigo el corazón y conozco a fondo los sentimientos; que doy a cada cual lo que se merece, de acuerdo con sus acciones”. Jeremías 17:10
¿Le han recomendado alguna vez un examen del corazón? Sean unos Rayos X o un electrocardiograma, difícilmente pueden examinar lo que Dios sí puede. Tenemos un corazón tan engañoso, que ni nosotros mismos estamos conscientes de lo que allí se encuentra. Sobre todo, a la hora de ser congruentes con lo que afirmamos, ¿estamos viviendo de acuerdo con nuestros principios y valores? ¿Servimos a los demás con amor y compasión? Aun cuando nos sintamos tentados a responder que sí, sin pensarlo mucho, solo Dios conoce nuestros corazones y sentimientos. Él nos juzga de acuerdo con nuestras acciones, pero va más allá, pues él escudriña las motivaciones que el ojo humano no alcanza a observar. Ante su vista no hay fingimientos y apariencias que no puedan ser detectadas, o que él vaya a pasar por alto. Él no es solo un Dios omnisciente, sino también un Dios justo. Sin embargo, los creyentes en Jesucristo no estamos a merced de un corazón engañoso. Dios nos ha dado su Espíritu Santo para ir creciendo en discernimiento, de modo que podamos confrontar nuestra propia conciencia que a veces se presenta como un juez implacable. Dios anhela nuestra santificación, y al avanzar hacia el conocimiento pleno nos alineamos con el plan divino para nuestras vidas y nos acercamos a ser la persona que Dios quiere que seamos.
Dios eterno, gracias porque aun en nuestros momentos más oscuros tú respondes a la oración de tus hijos. En nombre de Jesús, Amén.
No es fácil asimilar la manera en que toda una civilización se desintegra ante nuestros propios ojos. La fe cristiana se ve arrinconada cada vez más, y nuevas ideologías están intentado acabar de una vez con ella. Y, tristemente, muchos cristianos no están preparados para enfrentar este ambiente de confusión y engaño. La situación no es muy distinta a la que vivió el profeta Jeremías. Él fue testigo de la apostasía y exilio del pueblo de Dios, y fue el encargado de predicar contra sus mismos compatriotas poniendo en riesgo su vida. Su mensaje penetrante y confrontador se combina con un llamado al arrepentimiento, y la esperanza de que Dios tiene tiempos mejores para su pueblo. Esperamos que ese mensaje llegue al corazón de nuestros lectores de Cada día.
Samuel Olán
Ha sido anciano en la iglesia presbiteriana en Tabasco. Está casado y tiene tres hijos. Es biólogo y muy comprometido con las causas ambientales