12 de junio del 2024
Jeremías 17:12-16
SANO Y SALVO
“Sáname tú, Señor, y seré sanado; sálvame tú, y seré salvado, pues sólo a ti te alabo”. Jeremías 17:14
¿Le resulta extraño este ruego de un profeta de Dios por sanidad y salvación? Si es de quienes creen que la vida cristiana es un lecho de rosas quizá pueda tomarle por sorpresa, pero para quienes su peregrinaje en la fe ha sido algo desafiante tal vez se sientan identificados con la súplica de Jeremías. En ocasiones, podemos llegar a sufrir el rechazo y la burla por presentar el mensaje de Cristo o por manifestar nuestra desaprobación de la conducta de otros. En lugar de permitir que el desaliento o la amargura hallen cabida en nuestros corazones, debemos confiar la salud de nuestra alma al divino médico, quien es objeto de nuestra devoción. Por supuesto que hay quienes se ven tentados a buscar alivio en lo material y pasajero en lugar de acudir a la presencia de Dios para renovar sus fuerzas. Solo Dios es la fuente de todo amor, comprensión y poder infinito. Al depositar nuestra confianza en Dios, encontramos paz, esperanza y fortaleza para enfrentar las dificultades de la vida. El ejemplo de Jeremías nos recuerda que no estamos solos en este viaje, y que siempre podemos acudir a una presencia amorosa y compasiva en tiempos de necesidad. Al alabar a Dios y depositar nuestra confianza en Él, encontramos la sanación del alma y la salvación eterna que nos brinda paz y plenitud duraderas.
Gracias Dios por tu misericordia para sanarme y salvarme. Te alabo porque siempre estás conmigo y porque cada momento de prueba es bendición a mi vida. En Jesucristo. Amén.
No es fácil asimilar la manera en que toda una civilización se desintegra ante nuestros propios ojos. La fe cristiana se ve arrinconada cada vez más, y nuevas ideologías están intentado acabar de una vez con ella. Y, tristemente, muchos cristianos no están preparados para enfrentar este ambiente de confusión y engaño. La situación no es muy distinta a la que vivió el profeta Jeremías. Él fue testigo de la apostasía y exilio del pueblo de Dios, y fue el encargado de predicar contra sus mismos compatriotas poniendo en riesgo su vida. Su mensaje penetrante y confrontador se combina con un llamado al arrepentimiento, y la esperanza de que Dios tiene tiempos mejores para su pueblo. Esperamos que ese mensaje llegue al corazón de nuestros lectores de Cada día.
Samuel Olán
Ha sido anciano en la iglesia presbiteriana en Tabasco. Está casado y tiene tres hijos. Es biólogo y muy comprometido con las causas ambientales