10 de junio del 2024
Jeremías 17:5-9
¿DÓNDE ESTÁ TU CONFIANZA?
“Pero bendito el hombre que confía en mí, que pone en mí su esperanza”. Jeremías 17:7
Las bienaventuranzas y bendiciones de la Biblia son algunos de los pasajes más apreciados por los creyentes. Muchos de ellos los conocemos de memoria, y no vacilamos en reclamarlos para nosotros. Pero, en ocasiones, debiéramos detenernos un poco a reflexionar en su significado, aun cuando éste nos parezca demasiado obvio. ¿Ha pensado, por ejemplo, en las implicaciones de la bendición que se encuentra en el pasaje de hoy? A simple vista, difícilmente pensaríamos que alguien que se diga creyente no haría suyas estas palabras. Pero las palabras que Dios dirige a su pueblo unos versículos antes debieran ponernos sobre aviso. “Maldito aquel que aparta de mí su corazón, que pone su confianza en los hombres y en ellos busca apoyo”, dice el Señor. Él le habla aquí a su pueblo que, en lugar de poner su confianza en Dios, decide acudir a las naciones vecinas para evitar el desastre que el profeta había vaticinado. ¿Acaso esto no es algo que ocurre con muchos creyentes en nuestro tiempo? No es extraño ver a algunos que ponen su confianza en un candidato político, en las ideologías humanistas o en su cuenta bancaria. Estas personas necesitan recordar que solo Dios nos da la certeza y estabilidad que la sociedad no puede ofrecer. Necesitamos confiar en Dios para encontrar una brújula en un mundo donde es fácil dejarnos seducir por promesas engañosas.
Dios mío, quiero poner mi confianza y esperanza solo en ti. Fortalece mi fe para que con mi testimonio pueda ser de ayuda a otros. En el nombre de Cristo. Amén.
No es fácil asimilar la manera en que toda una civilización se desintegra ante nuestros propios ojos. La fe cristiana se ve arrinconada cada vez más, y nuevas ideologías están intentado acabar de una vez con ella. Y, tristemente, muchos cristianos no están preparados para enfrentar este ambiente de confusión y engaño. La situación no es muy distinta a la que vivió el profeta Jeremías. Él fue testigo de la apostasía y exilio del pueblo de Dios, y fue el encargado de predicar contra sus mismos compatriotas poniendo en riesgo su vida. Su mensaje penetrante y confrontador se combina con un llamado al arrepentimiento, y la esperanza de que Dios tiene tiempos mejores para su pueblo. Esperamos que ese mensaje llegue al corazón de nuestros lectores de Cada día.
Samuel Olán
Ha sido anciano en la iglesia presbiteriana en Tabasco. Está casado y tiene tres hijos. Es biólogo y muy comprometido con las causas ambientales