Jeremías 17:5-9
¿DÓNDE ESTÁ TU CONFIANZA?
“Pero bendito el hombre que confía en mí, que pone en mí su esperanza”.
Jeremías 17:7
Las bienaventuranzas y bendiciones de la Biblia son algunos de los pasajes más apreciados por los creyentes. Muchos de ellos los conocemos de memoria, y no vacilamos en reclamarlos para nosotros. Pero, en ocasiones, debiéramos detenernos un poco a reflexionar en su significado, aun cuando éste nos parezca demasiado obvio. ¿Ha pensado, por ejemplo, en las implicaciones de la bendición que se encuentra en el pasaje de hoy?
A simple vista, difícilmente pensaríamos que alguien que se diga creyente no haría suyas estas palabras. Pero las palabras que Dios dirige a su pueblo unos versículos antes debieran ponernos sobre aviso. “Maldito aquel que aparta de mí su corazón, que pone su confianza en los hombres y en ellos busca apoyo”, dice el Señor. Él le habla aquí a su pueblo que, en lugar de poner su confianza en Dios, decide acudir a las naciones vecinas para evitar el desastre que el profeta había vaticinado.
¿Acaso esto no es algo que ocurre con muchos creyentes en nuestro tiempo? No es extraño ver a algunos que ponen su confianza en un candidato político, en las ideologías humanistas o en su cuenta bancaria. Estas personas necesitan recordar que solo Dios nos da la certeza y estabilidad que la sociedad no puede ofrecer. Necesitamos confiar en Dios para encontrar una brújula en un mundo donde es fácil dejarnos seducir por promesas engañosas.
Dios mío, quiero poner mi confianza y esperanza solo en ti. Fortalece mi fe para que con mi testimonio pueda ser de ayuda a otros. En el nombre de Cristo. Amén.