Jeremías 16:16-20
COBERTURA TOTAL
“Señor, fuerza y protección mía, mi refugio en el momento de peligro”.
Jeremías 16:19
Vivimos en un mundo violento, donde la inseguridad y la falta de protección están en aumento. Somos vulnerables ante amenazas de todo tipo: físicas, emocionales y espirituales. Se trata de peligros para los cuales no hay recursos que nos puedan proporcionar un blindaje confiable. Encontramos, es cierto, remedios temporales, pero pronto nos damos cuenta que un refugio permanente se encuentra más allá de nuestro alcance.
Esta necesidad de protección y resguardo está más allá de lo concreto y la única esperanza radica en Jesucristo. Él no solo nos proporciona consuelo y paz interior, sino que también ofrece una esperanza y salvación más allá de esta vida. La inseguridad es una realidad que enfrentamos constantemente, pero al refugiarnos en Jesucristo, encontramos un ancla para nuestra alma, una certeza de que, sin importar las circunstancias externas, estamos protegidos y amparados bajo su cuidado.
En el pasaje de hoy, el profeta Jeremías expresa esa confianza en medio de circunstancias nada placenteras. Hay amenazas de guerra, pronósticos de hambruna y, con éstos, los riesgos de epidemias devastadoras, que pueden hacer desfallecer el corazón de cualquier persona. Él sabe que, aunque estas cosas a veces sean inevitables, la protección del Señor no disminuye en momentos de peligro. ¿Ha puesto usted su vida al resguardo del Señor?
Dios nuestro, solo tú eres nuestro refugio ante los peligros que nos acechan. Confío en tu protección y pongo mi vida a tu resguardo. En el nombre de Jesucristo, Amén.